
Todos hemos soñado alguna vez con codearnos con la élite de Hollywood, asistir a fiestas exclusivas y vivir rodeados de ese magnetismo inalcanzable. Pero, ¿qué pasa realmente cuando tu jefe directo es el protagonista del último taquillazo o la estrella del pop del momento? Cuando se apagan los focos y desaparecen los paparazzi, la realidad puede ser muy distinta. Una avalancha de confesiones anónimas en internet ha destapado la caja de los truenos: antiguos asistentes, chóferes y chicos de los recados han decidido contar toda la verdad sobre lo que significa trabajar para las grandes celebridades.
Las dos caras de la moneda: ángeles, demonios y mucha excentricidad
La línea entre ser un jefe perfeccionista y convertirse en un auténtico tirano es extremadamente fina, y, al parecer, muchas estrellas la cruzan a diario sin ningún tipo de miramiento. Sin embargo, no todo es una pesadilla de egos inflados; algunos famosos han demostrado ser unos auténticos trozos de pan, sorprendiendo a sus propios empleados. Aquí te dejamos las confesiones más jugosas y surrealistas:
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La absurda «prohibición visual»
Un exasistente de producción reveló que una famosísima cantante y actriz obligaba a todos los trabajadores del set de grabación a mirar fijamente al suelo cuando ella caminaba por los pasillos.
«Si cometías el terrible error de cruzar miradas con ella, su equipo de seguridad personal se acercaba y te invitaba a abandonar el plató inmediatamente»
confesó el exempleado. Un nivel de divismo que roza lo puramente absurdo.
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El actor que te alimenta el alma (y el estómago)
En el extremo radicalmente opuesto, encontramos a nuestro queridísimo e intocable Keanu Reeves. Un trabajador de mantenimiento y montaje de sets aseguró que el actor no solo hacía el esfuerzo sobrehumano de aprenderse el nombre de absolutamente todos los técnicos de iluminación, sonido y cámaras, sino que, además, todos los viernes invitaba a almorzar a todo el equipo, pagando la cuenta íntegramente de su bolsillo. ¡Un auténtico señor de los pies a la cabeza!
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Cachorros para relajar las «vibras»
Trabajar como asistente personal o runner para una de las divas más icónicas del pop de los años 2000 implicaba misiones de alto riesgo que nada tenían que ver con la música: conseguir cachorros de perro. Según relata un trabajador, su exigente jefa pedía por contrato tener al menos tres cachorritos de razas pequeñas en su camerino para «relajar sus vibras y limpiar su aura» antes de salir a dar un concierto. Obviamente, estos perros eran alquilados por horas a criadores locales a precios verdaderamente desorbitados.
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El rey indiscutible de las propinas y los regalos
Aunque a veces su humor en pantalla despierte opiniones divididas, Adam Sandler es, por aclamación popular de sus trabajadores, uno de los mejores jefes que puedes tener en la industria del entretenimiento. Los técnicos que han participado en sus producciones aseguran que el ambiente laboral es tan distendido y amigable que literalmente sientes que estás de vacaciones con amigos. Y por si fuera poco, Sandler tiene la maravillosa costumbre de repartir regalos carísimos, como relojes de lujo o consolas de última generación, a sus asistentes cuando finaliza un rodaje.
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La higiene extrema y los inodoros nuevos
Por último, no podíamos olvidar la extravagancia de una reina de la música que, según aseguran sus antiguos chóferes y asistentas, se niega en rotundo a sentarse en un retrete que haya sido usado previamente por cualquier otra persona. La leyenda y las malas lenguas cuentan que su equipo debe enviar inodoros completamente nuevos e impolutos a cada hotel en el que se aloja durante sus giras mundiales. Una vez terminado el concierto, se desmontan y se destruyen para siempre.
En definitiva, queda clarísimo que el mundo del espectáculo es una verdadera ruleta rusa en el ámbito laboral. Mientras que algunos ídolos de masas te pueden hacer la vida imposible por no servirles su café con leche de almendras a una temperatura exacta, otros te tratarán con tanto cariño que parecerás uno más de su familia. Así que, la próxima vez que veas una vacante para ser el asistente personal de una estrella, ¡quizás deberías pensártelo dos veces antes de firmar el contrato!
