Toque de queda digital en Japón para los móviles de los estudiantes

Toque de queda digital en Japón para los móviles de los estudiantes
La ciudad japonesa de Toyoake ha aprobado una ordenanza para que sus estudiantes de secundaria limiten el uso del móvil a 60 minutos en días lectivos y lo apaguen a las 21:00. La norma es una petición de cooperación, por lo que no existen multas ni castigos.
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Padres del mundo, uníos. La batalla contra el móvil que parece pegado con superglue a la mano de vuestro adolescente tiene un nuevo y sorprendente aliado: ¡un ayuntamiento entero en Japón!

Hablamos de Toyoake, una ciudad en la prefectura de Aichi, que se ha tomado el asunto tan en serio que ha aprobado una ordenanza municipal. ¿El objetivo? Ponerle un horario de oficina al uso del smartphone entre los estudiantes de secundaria, en un intento de devolverles al mundo analógico por unas horas.

Las reglas son claras, aunque con truco. De lunes a viernes, los chavales tienen un ‘crédito’ de 60 minutos de pantalla. Los fines de semana y festivos, la cosa se relaja un poco y el límite sube a unos generosos 90 minutos. Pero la joya de la corona es el toque de queda: a las 21:00, se acabó lo que se daba. El móvil, teóricamente, se va a dormir antes que su dueño.

Ahora, antes de que imaginéis a la policía local persiguiendo a jóvenes por la calle por mandar un WhatsApp fuera de hora, aquí viene el giro de guion: la ordenanza no es vinculante. No hay multas, ni castigos, ni un agente municipal llamando a tu puerta si tu hijo le da ‘like’ a algo a las 21:01. Es, según sus propias palabras, una ‘petición de cooperación’. Básicamente, un ‘por favor, apaga el móvil, que mañana hay cole’ elevado a la categoría de norma municipal.

Detrás de esta curiosa iniciativa, impulsada por el alcalde Kenji Kojima, están las preocupaciones que quitan el sueño a padres de todo el planeta. Tras realizar una encuesta entre familias y alumnos, el ayuntamiento decidió actuar para proteger a los jóvenes de la adicción a internet, la falta de sueño y la inevitable caída del rendimiento académico que todo esto conlleva.

La medida ya está en vigor y será revisada en el futuro para comprobar su efectividad. Mientras tanto, nos preguntamos qué pensarán los verdaderos protagonistas, los estudiantes de Toyoake. ¿Habrán organizado ya una resistencia digital clandestina o estarán redescubriendo ese antiguo arte llamado ‘hablar cara a cara’?