Son cuatro compases de una pieza para guitarra de 1902. Llegó a sonar 1.800 millones de veces al día y los herederos del autor no cobraron nada…
Lo has oído en un autobús, en una sala de espera y en el bolsillo de un desconocido. Cuatro notas que reconoces antes de que terminen de sonar. Y no las escribió ningún ingeniero finlandés.
El «Nokia tune» son los compases 13 a 16 del Gran Vals, una obra para guitarra clásica que el español Francisco Tárrega compuso en 1902. Su autor nació en Villarreal (Castellón) en 1852, murió en 1909 y no llegó a ver un teléfono móvil en su vida.
¿Quién fue Francisco Tárrega?
Un guitarrista y compositor del Romanticismo al que se conoce como el padre de la guitarra clásica moderna: fijó buena parte de la técnica que todavía se enseña y escribió el repertorio con el que se forman los estudiantes. El Gran Vals es una de sus piezas menores, y de ella el mundo entero conoce cuatro compases sueltos.
¿Cómo acaba una pieza de 1902 dentro de un teléfono?
Nokia usó una grabación del Gran Vals en 1992, en un anuncio del modelo 1011. Dos años después dio el paso definitivo: el Nokia 2110 de 1994 fue el primer teléfono que lo llevaba dentro como tono de llamada de serie, con un nombre tan poco épico como Type 5.
A partir de ahí la cosa se desmadró. En 2009 se calculó que ese fragmento sonaba unos 1.800 millones de veces al día en todo el mundo. Unas 20.000 veces por segundo, mientras lees esto.
¿Cuánto cobraron los herederos de Tárrega?
Nada. La composición estaba en dominio público, así que cualquiera podía usarla sin pedir permiso ni pagar un céntimo. La melodía más escuchada del planeta salió gratis.
Conviene el matiz, porque no todo era libre: lo que estaba en dominio público era la obra, no cada grabación de ella. La que Nokia utilizó en aquel anuncio de 1992 la había registrado en 1989 el guitarrista checo Lubomír Brabec, y esa sí tenía dueño.
Y hay un remate: la compañía acabó registrando el tono como marca sonora en varios países. Cuatro compases que nacieron libres terminaron siendo propiedad de alguien.
No es la primera vez que un objeto cotidiano tiene un origen que no le pega nada: el microondas nació de una chocolatina derretida y antes del GPS hubo un navegador hecho con un rollo de papel. La guitarra, mientras tanto, sigue dando sorpresas: hay quien ha construido un ukelele que se estira hasta convertirse en guitarra.
Tárrega murió en 1909 pensando que su obra más recordada sería otra. Ochenta y cinco años después, cuatro de sus compases se metían en el bolsillo de medio planeta.
Datos verificados en Nokia tune (Wikipedia) y Classic FM. El vídeo es de El Archivo de Vandel.




