
Agárrate que vienen curvas… ¡y puede que gotee el techo! Tesla, la marca que nos prometió el futuro sobre ruedas y nos ilusionó con la idea de coches que se conducen solos, nos ha dado una de cal y otra de arena. Y esta vez, la arena es, ejem, bastante fina, justo por encima de Jeep en la categoría de vehículos usados menos fiables.
Sí, has leído bien. Un estudio recién salido del horno por parte de Recurrent, una empresa de datos automovilísticos especializada en vehículos eléctricos, ha puesto en el punto de mira a los coches de Elon Musk. Tras analizar la friolera de 16.000 vehículos eléctricos a lo largo de cinco años para evaluar sus costes de propiedad a largo plazo, los resultados son para enmarcar… en la sala de estar de los de Jeep.
Resulta que Tesla ha conseguido un meritorio (cof, cof) segundo puesto por la cola en el ranking de fiabilidad general entre los vehículos de segunda mano. ¿Y quién cierra el podio, es decir, el farolillo rojo? Pues Jeep. Así que, si pensabas que un Tesla de ocasión era sinónimo de tecnología punta y, sobre todo, cero quebraderos de cabeza, la realidad es que sus dueños podrían estar más familiarizados con el taller de lo que la imagen de marca nos hace creer. O quizás deberían llevar un paraguas en el coche.
Porque sí, el estudio no solo da el bombazo del ranking, sino que también detalla el porqué. Los Tesla Model 3, por ejemplo, tienen una curiosa afición a las goteras que se cuelan por los techos panorámicos. Sí, la visión del cielo está muy bien, pero si incluye una lluvia inesperada dentro del habitáculo, la cosa pierde algo de encanto. Y los Model S, por su parte, parecen tener una relación de amor-odio con sus sistemas de suspensión neumática, que no siempre aguantan el tipo como deberían.
¿Y qué pasa con esas llantas de 21 pulgadas tan vistosas? Pues que, según el estudio, son un foco de problemas constantes para los neumáticos y la suspensión. Parece que la estética y el diseño vanguardista a veces vienen con letra pequeña que se traduce en visitas al mecánico más frecuentes de lo deseado. Un poco como cuando te compras unos zapatos espectaculares pero te hacen ampollas a los diez minutos.
En resumen, la próxima vez que te cruces con un Tesla de segunda mano, piensa que, aunque no te dejará tirado por falta de gasolina, quizás tenga que hacer una parada técnica inesperada por alguna gotera o un susto con la suspensión. El futuro es emocionante, pero a veces también un poco… húmedo y ruidoso, cortesía de las averías menos futuristas que uno podría imaginar.
