En Taipéi, un aficionado atornilla mandos, interruptores y un jack de guitarra a teléfonos de disco y de teclas. En varios, el auricular hace de micrófono…
Un teléfono negro de disco, de esos que pesaban como un ladrillo y se pasaban la vida en el recibidor. Solo que a este alguien le ha atornillado unos cuantos mandos, un interruptor de palanca y un conector de 6,35 milímetros. Ya no llama a nadie: ahora distorsiona guitarras.
En Taipéi (Taiwán), un constructor de pedales que se presenta simplemente como David convierte teléfonos antiguos de distintas épocas en pedales de efectos para guitarra eléctrica hechos a mano, bajo el nombre de Jubilee Custom Shop. En varios de sus modelos el auricular hace de micrófono, para voces con fuzz y de baja fidelidad.
¿Qué le hacen a un teléfono para convertirlo en pedal?
En las fotos que él mismo publica, la carcasa original se queda tal cual, con sus arañazos y su pátina. Encima aparecen los mandos negros del pedal, interruptores de palanca, un piloto rojo diminuto y los conectores de guitarra asomando por el costado.

Los detalles son la mitad de la gracia. En un modelo verde menta sigue pegado el adhesivo de un servicio técnico, con sus caracteres chinos y dos números de teléfono a los que ya no contesta nadie; al lado, dos interruptores diminutos y unos mandos rotulados LVL y FUZ, que es todo lo que hay que saber. Otro aparato lleva grabada una guitarra minúscula junto a la entrada del cable.
¿Quién está detrás de Jubilee Custom Shop?
En su web, David se describe como un estadounidense de origen coreano afincado en Taipéi, donde vive con su mujer y sus tres hijos. Cuenta que empezó hace veinte años modificando pedales en su piso de estudiante en Berkeley (California) y que hoy los fabrica a ratos, en paralelo a su ocupación principal. Lo escribe él mismo en esa página:
Cada mes lanzaré unos cuantos pedales hechos a mano por encargo. La buena noticia es que, como JCS no es mi fuente principal de ingresos, puedo mantener los precios relativamente bajos
Esa artesanía de mesa de comedor lo emparenta con otros cacharros imposibles que ya han pasado por aquí, del ukelele que se estira hasta convertirse en guitarra al órgano de tubos que escupe fuego.
¿Se pueden comprar los pedales-teléfono?
Ahora mismo no. En la página donde los enseña hay un aviso que lo explica todo: «Debido a la inesperada cantidad de pedidos que están llegando, he tenido que dejar de aceptar nuevos encargos de pedales-teléfono para 2026». Sus pedales sin teléfono, los de formato normal, sí siguen listados en su web entre 175 y 200 dólares, envío internacional incluido.

El teléfono y la guitarra ya se habían cruzado antes —el tono de Nokia salió de una pieza para guitarra de 1902—, y todavía hay quien cruza medio país para salvar una cabina condenada. Visto lo visto, acabar escupiendo fuzz en el equipo de un guitarrista no es mal retiro para un trasto del recibidor.
Vía Laughing Squid y Neatorama. Los datos personales, las citas y los precios proceden de la web de Jubilee Custom Shop: su página «About» y la de pedales-teléfono.
Foto de portada: © Jubilee Custom Shop.




