Tejanos planean un golpe de estado en Haití para su propio beneficio

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Agárrense, que esto es de película… o más bien de una sitcom criminal de bajo presupuesto. Dos caballeros de Texas, Antonio y Joseph De La Mota, de 52 y 57 años respectivamente, se han metido en un buen lío por conspirar para derrocar al gobierno de Haití. Sí, han leído bien, un golpe de estado a la tejana.

La trama, digna de un guion de Hollywood (pero con un final mucho menos heroico), consistía en tomar el control de puntos estratégicos en Haití, como el palacio presidencial, el aeropuerto y comisarías de policía. ¿El objetivo? Detener a los funcionarios actuales e instalar un nuevo presidente «a su gusto». Y claro, una vez instalado su hombre, asegurarse unos jugosos contratos para su empresa privada. Porque, ¿qué sería de un golpe de estado sin un buen plan de negocios detrás?

Para su ambiciosa misión, los hermanos De La Mota no escatimaron en detalles… al menos en la teoría. Reclutaron a un pequeño grupo de exsoldados colombianos, de esos que han visto mil batallas, y se lanzaron a la caza de financiación y armamento pesado: rifles automáticos, munición a cascoporro y chalecos antibalas. La cosa prometía ser espectacular, ¿verdad?

Pues no. Resulta que sus contactos más prometedores eran, en realidad, «fuentes confidenciales» y «agentes encubiertos» trabajando para las fuerzas del orden de Estados Unidos. Menuda faena. Las conversaciones sobre cómo iban a deshacerse del presidente en ejercicio o cómo iban a dominar el país quedaron todas registradas. Incluso llegaron a hacer un «pago inicial» de 50.000 dólares para un equipo militar valorado en 150.000, creyendo que estaban cerrando el trato de su vida con un agente encubierto que se hacía pasar por traficante de armas.

Ahora, los hermanos De La Mota enfrentan cargos por violar la Ley de Neutralidad de EE. UU., que prohíbe a los ciudadanos estadounidenses librar guerras contra países en paz con su nación, y por tráfico de armas. Si son declarados culpables, podrían pasar una buena temporada a la sombra: hasta 20 años por la violación de la Ley de Neutralidad y 15 años por los cargos de tráfico de armas. Un plan que apuntaba a la cima del poder, pero que ha acabado en una imputación federal en Texas. Esto sí que es una demostración de que, a veces, la realidad supera a la ficción, y que los golpes de estado mejor se los dejen a los guionistas de series.