Suspender El Carnet de Conducir Avanzado Pasa Factura Emocional Según El Gobierno Británico

Suspender El Carnet de Conducir Avanzado Pasa Factura Emocional Según El Gobierno Británico
El Ministerio de Transportes británico ha detectado un 'coste emocional' devastador entre los conductores que suspenden su nuevo examen de conducción avanzado. Un asombroso 98% de los participantes ha pinchado en esta prueba opcional, pensada para los más experimentados, provocando la preocupación del gobierno por la salud mental de los "pilotos" frustrados. ¡Ay, qué disgusto!
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Agárrense, que vienen curvas (y no precisamente en el examen). En el Reino Unido, el Ministerio de Transportes (DfT para los amigos, o no tanto) ha lanzado un aviso de esos que te dejan con la boca abierta y la ceja levantada. ¿La razón? Una tasa de suspensos en su nuevo examen de conducción ‘avanzado’ que roza lo épico: ¡un 98% de los valientes que se atrevieron a probarlo, la han pifiado! Sí, habéis leído bien. De unos 3.000 conductores que se presentaron, solo un puñado —es decir, un mísero 2%— consiguió pasar la prueba.

Pero aquí no acaba lo bueno, porque lo verdaderamente surrealista es la preocupación del DfT. No, no están alarmados por la falta de habilidades al volante de sus ciudadanos, ¡sino por el ‘coste emocional’ que supone suspender el examen! Como si el orgullo de los conductores británicos fuera un bien de interés nacional más frágil que una torre de naipes en un tornado. «¡Cuidado con el ‘drama toll’!» parece haber exclamado algún funcionario con la mano en el pecho.

Este examen, que conste, no es el típico para sacarse el carnet de conducir por primera vez. Es una prueba *opcional* y *avanzada*, diseñada supuestamente para conductores experimentados que quieren pulir sus habilidades y autoevaluarse, en plan ‘quiero ser el Lewis Hamilton de mi barrio’. Y claro, con un coste de unas 100 libras (unos 115 euros, para que nos entendamos), uno espera al menos que no le pongan a prueba hasta el punto de hacerle cuestionar su existencia.

Un portavoz del DfT, con la seriedad que requiere el asunto, ha declarado que, aunque la prueba es voluntaria y para «conductores experimentados que desean evaluar y mejorar sus habilidades», el fracaso «puede tener un coste emocional». Imaginen la escena: un hombre o una mujer, tras pagar su pasta y sentirse un as al volante, sale del examen con un ‘no apto’ y el ministerio le envía un ‘¿Estás bien, querido conductor? Sabemos que esto duele’. Es casi como un terapeuta del tráfico.

En fin, que la próxima vez que te sientas un pato al volante, recuerda que en el Reino Unido hay miles de conductores «experimentados» que, según el Gobierno, necesitan un abrazo y una sesión de coaching emocional después de intentar demostrar que saben aparcar en línea sin sudar la gota gorda. ¡Menudo cuadro! Parece que al final, conducir bien no es solo cuestión de destreza, sino también de tener la piel muy, muy dura… emocionalmente hablando, claro.