Supermercado Lanza Recompensa por sus Propios Carritos Fugitivos

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En el lejano oeste de los barrios de Manchester, ha surgido un nuevo tipo de forajido: el carrito de la compra. Y como en toda buena historia de vaqueros, hay una recompensa por su captura. El supermercado Iceland de la zona de Moston ha dicho basta a la misteriosa desaparición de sus carritos y ha decidido tomar cartas en el asunto de la forma más original posible: ofreciendo una recompensa de una libra esterlina a cualquiera que devuelva uno de sus vehículos metálicos extraviados.

La situación, que podría parecer una broma, es un verdadero quebradero de cabeza para la tienda. Según el gerente, Mike Tobin, la broma les sale por unas 30.000 libras al año entre reemplazos y reparaciones. Cada vez que un carrito emprende una nueva vida en la calle, al supermercado le cuesta 60 libras reponerlo, más una tasa de recuperación de 37,50 libras. Un dineral que ha llevado a la desesperación.

Tobin confiesa que ya lo han intentado todo. Pusieron el clásico sistema de la moneda, que fue un fracaso. Probaron con bloqueos magnéticos en las ruedas, que tampoco funcionaron. Ante la ineficacia de la tecnología, han decidido apelar al bolsillo y al espíritu aventurero de la comunidad. Con carteles bien visibles en la tienda, anuncian su programa de cazarrecompensas, animando al público a unirse a la ‘búsqueda y captura’.

Así que ya sabes, si vives en Moston, la próxima vez que veas un carrito de Iceland abandonado en una zanja o decorando una rotonda, no lo veas como un simple trozo de metal. Míralo como una libra en forma de vale de compra esperando a ser reclamada. La caza ha comenzado.