
A veces, el cerebro nos engaña y nos hace creer que la historia avanza en bloques ordenados y separados, pero la realidad es mucho más caótica y divertida. Gracias a la recopilación de datos de Brian Galindo, podemos confirmar que nuestra percepción del pasado está un poco averiada.
El imperio que llegó tarde a clase
Solemos pensar en los aztecas como una civilización ancestral y casi mítica, pero si miramos el calendario, la cosa cambia radicalmente. La Universidad de Oxford ya llevaba impartiendo clases casi doscientos años cuando se fundó Tenochtitlán en 1325. Básicamente, mientras en Inglaterra ya se peleaban con los apuntes y los exámenes, en México aún no habían empezado a levantar su gran imperio. Es ese tipo de datos que te hacen sentir que viviste en una simulación durante las clases de historia del instituto.
Mamuts y faraones: vecinos en el tiempo
Si te imaginas a los mamuts solo en la Edad de Hielo junto a trogloditas con taparrabos, vas por mal camino. Los últimos mamuts lanudos resistieron en la isla de Wrangel hasta el año 2000 a.C. Para entonces, las Pirámides de Giza ya llevaban en pie unos quinientos años. Los arquitectos egipcios de la época dorada podrían haber visto un mamut de cerca si hubieran tenido mejores agencias de viajes. Los gigantes peludos y la ingeniería faraónica fueron, técnicamente, contemporáneos.
Tiburones: los verdaderos dueños del cotijo
En el ámbito de la naturaleza, los tiburones se llevan la palma en cuanto a resiliencia. Llevan en este planeta unos 400 millones de años. Para que te hagas una idea de lo que esto significa, los tiburones son más antiguos que los árboles, que aparecieron en la Tierra unos 50 millones de años después que ellos. Los escualos ya estaban ahí, tranquilamente en el agua, cuando el mundo terrestre era básicamente un solar sin una triste sombra donde cobijarse.
Cleopatra y el iPhone
Para terminar de romperte los esquemas por completo: la reina Cleopatra vivió cronológicamente más cerca de la invención del iPhone (2007) que de la construcción de la Gran Pirámide (2560 a.C.). La soberana más famosa del Nilo es casi más una influencer de la era moderna que una figura de la prehistoria egipcia, al menos si comparamos los saltos temporales. El tiempo es, definitivamente, un concepto muy relativo y bastante traicionero.
