
En el Olimpo de Hollywood, donde las decisiones de casting se toman a golpe de talonario y ego, a veces hay un criterio que supera a todos los demás: la pedantería histórica. Y Steven Spielberg, el Rey Midas del cine, no iba a dejar que un detalle tan trivial como quién es Ben Affleck se interpusiera en su visión de 1865.
El chismorreo, que resurge periódicamente como el Guadiana, se remonta a la preproducción de *Lincoln* (2012), la aclamada película que dio a Daniel Day-Lewis su tercer Óscar. Se sabe que Spielberg es meticuloso con su reparto, y para esta ocasión, quería que cada actor pareciera haber salido de una enciclopedia de la Guerra Civil americana. La premisa era clara: si no pareces un historiador de la época, no entras.
En aquel momento, Affleck, aunque ya era un actor reconocido y había dirigido alguna película, todavía arrastraba una imagen de estrella de tabloide y actor de acción. Según fuentes internas, cuando se consideró a Affleck para un papel, Spielberg puso el grito en el cielo. ¿La razón? El director consideraba que Affleck era demasiado ‘poco educado’ (o al menos, proyectaba una imagen de tal) para formar parte de su grupo de eruditos en pantalla.
Imaginemos la escena: el director revisando fotos de los candidatos y, al llegar a Ben, frunce el ceño. «¡Pero bueno! Este chico parece más bien que acaba de salir de la alfombra roja de una fiesta de Hollywood, no de una reunión para decidir el futuro de la Unión. Necesitamos a gente que dé el pego de intelectual, de cerebrito, que sepa usar un telescopio sin preguntar cómo se enciende».
Spielberg, quien aparentemente buscaba en su elenco un aire de seriedad académica, vetó la participación de Affleck para proteger la integridad del drama de época. Es la típica anécdota que demuestra que en Hollywood no basta con ser famoso; a veces, hay que parecer que has leído un libro. Una pena para Affleck, que tuvo que esperar a proyectos como *Argo* para demostrar que, sí, de hecho, sabe atarse los cordones y dirigir una película galardonada. Pero claro, para Spielberg, en 2012, no pasaba el corte de ‘tipo que sabe lo que es el Habeas Corpus’. Es la magia y la crueldad del casting histórico, amigos.
