
¿Hay algo más incómodo que un homenaje que sale mal? Pues imaginad que sois héroes de guerra o personas que han servido a su patria, y en lugar de recibir una estatua digna, os plantan una figura que parece sacada de un mercadillo o que os pilla en el peor momento de vuestra vida militar. Esto es exactamente lo que ha pasado con un grupo de soldados que no ha dudado en desenfundar sus abogados para enfrentarse a la escultura de la discordia. Resulta que estos monumentos, que se erigieron con la mejor de las intenciones para honrar el servicio militar, han terminado siendo el centro de una batalla legal de lo más bizarra.
La polémica se centra en varias representaciones artísticas que, según los demandantes, no tienen ni pizca de heroicas. Estos valientes alegan que las poses en las que han sido inmortalizados no son para nada las de un militar profesional y orgulloso. Hablamos, supuestamente, de figuras que los muestran en actitudes que han sido calificadas de «torpes», «cansadas» o francamente «poco favorecedoras», llevando el concepto de realismo un poco demasiado lejos. Uno podría imaginarse a un soldado rascándose la cabeza con cara de haber olvidado algo crucial, o con un pie torcido como si acabara de resbalar, en lugar de estar en posición de firme.
La demanda presentada no es baladí. Los soldados no solo piden que se retiren estas representaciones que consideran «degradantes» e «indignas» para el cuerpo militar, sino que también exigen una compensación económica. Alegan que estas esculturas han causado un daño emocional significativo y que, en esencia, han difamado la imagen de los militares al representarlos como un grupo de despistados en lugar de profesionales. Es el colmo de la ingratitud para el artista, o quizás el colmo del arte conceptual mal entendido por parte de los homenajeados. El tribunal tendrá que decidir si estas figuras son un simple crimen estético o un ataque directo al honor castrense. Lo que está claro es que la próxima vez que se encargue una estatua de un soldado, seguro que se pedirá un boceto de la pose antes de fundir el bronce, no vaya a ser que la cara de cansancio del modelo termine costando millones.
