Sobredosis de ositos: Un atracón de tres kilos de gominolas envía a un británico directo al hospital

Sobredosis de ositos: Un atracón de tres kilos de gominolas envía a un británico directo al hospital
Un hombre en Reino Unido fue ingresado de urgencia tras devorar tres kilos de gominolas en solo tres días. La ingesta masiva de regaliz negro le provocó una peligrosa deficiencia de potasio (hipocalemia), dejándolo tan débil que apenas podía moverse.
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Si alguna vez te han regañado por devorar una bolsa de chuches demasiado rápido, la historia de este señor en el Reino Unido te va a dar material para debatir. Y es que el protagonista de esta hazaña se ha ganado el título de campeón mundial no oficial de atracones de dulces, aunque el premio fue una camilla en urgencias.

Todo empezó, como muchos desastres épicos, con un simple fin de semana y una cantidad ingente de gominolas. Hablamos de nada menos que 3 kilogramos, o 6,6 libras, de dulces gomosos que este individuo se zampó en apenas 72 horas. Para ponerlo en perspectiva, eso es más o menos el peso de un ladrillo estándar, pero hecho de azúcar, gelatina y alegría artificial… o al menos eso pensaba él.

Al tercer día de esta dieta del oso de goma, el hombre empezó a sentirse extrañamente débil. No era el bajón de azúcar post-atracón habitual. Era algo serio. Sus brazos y piernas apenas respondían, hasta el punto de que casi no podía moverlos. Inmediatamente fue trasladado al hospital, donde los médicos se encontraron ante un diagnóstico tan curioso como alarmante: una hipocalemia severa.

La hipocalemia es, básicamente, una falta crítica de potasio en la sangre, lo que puede tener consecuencias graves e incluso mortales si no se trata a tiempo. Pero, ¿cómo llega uno a esa situación comiendo gominolas? El misterio se resolvió al revisar los hábitos recientes del paciente: la clave estaba en el regaliz negro. Este tipo de gominola, que formaba parte del épico festín, contiene glicirricina.

Resulta que la glicirricina es un compuesto que, consumido en exceso, tiene la desagradable costumbre de fastidiar el equilibrio electrolítico del cuerpo, haciendo que los riñones eliminen potasio a toda velocidad. Los médicos confirmaron que la brutal cantidad de regaliz que había ingerido en tan poco tiempo fue la causa directa de su parálisis muscular temporal y su crisis sanitaria. Antes de esto, el hombre no había tenido problemas con el regaliz, pero claro, nunca se había propuesto comer el suministro de una tienda entera en un solo fin de semana.

Tras recibir un tratamiento urgente con suplementos de potasio, el ‘super-snacker’ se recuperó completamente. Una lección vital aprendida: hasta los dulces más inocentes pueden pasarte factura si los consumes a escala industrial. Mejor dejar las maratones de gominolas para las películas, y siempre con moderación, no vaya a ser que termines protagonizando tu propio caso médico extravagante.