
Todos hemos conocido a alguno a lo largo de nuestra vida. Ese chaval que, a pesar de tener ya pelos en sitios donde antes no había, sigue esperando que la vida o su pareja le resuelvan la papeleta diaria. Internet y las redes sociales se han llenado de anécdotas y confesiones que definen a la perfección lo que popularmente se conoce como man-child, lo que en España viene siendo un hombre-niño de manual. Y ojo, porque las señales son tan universales que asustan a cualquiera que preste un poco de atención.
Las banderas rojas de la inmadurez extrema
Si alguna vez has sentido que en lugar de un compañero de vida tienes a un adolescente a tu exclusivo cargo, revisa detenidamente esta lista de comportamientos que delatan a estos peculiares especímenes cotidianos:
- El síndrome del colchón en el suelo: Da exactamente igual que tenga treinta años, un trabajo estable y pague sus impuestos; su cama sigue siendo un colchón tirado directamente en el suelo. Si le preguntas por el uso lógico de unas sábanas ajustables, te mirará fijamente como si le estuvieras hablando en arameo antiguo.
- La estrategia de la incompetencia armada:
Lo hago mal a propósito para que no me lo vuelvas a pedir en la vida
Esta frase resume su filosofía existencial. Son totalmente capaces de meter lejía con la ropa de color oscuro o fregar los platos solo por la parte de arriba, obligándote a intervenir por desesperación y, de paso, liberándolos a ellos de cualquier responsabilidad futura.
- Berrinches dignos de la etapa preescolar: Pierden una partida online en su consola favorita y, de repente, la magia desaparece. Los mandos vuelan por la habitación, hay gritos incontrolados y un enfado monumental que dura horas. La regulación emocional brilla por su absoluta ausencia.
- Dieta de supervivencia permanente: Su menú semanal rotativo consiste en pizza congelada, cereales de colores chillones y cualquier cosa que se pueda calentar en el microondas en menos de tres minutos de reloj. Si le pides que pique una cebolla o guise unas simples lentejas, el sistema cortocircuita.
- Tratar a la pareja como a su madre biológica: Esperan firmemente que les recuerdes sus citas médicas anuales, que sepas por arte de magia dónde están escondidos sus calcetines y que planifiques absolutamente toda su agenda social. Básicamente, buscan de forma inconsciente un reemplazo materno pero con beneficios de pareja.
El veredicto final sobre la convivencia
Los expertos y la sabiduría popular de los foros de internet coinciden de forma unánime: la paciencia infinita no es la solución a este problema. Si te cruzas en tu camino con un individuo que reúne la mayoría de estos requisitos, la mejor recomendación es priorizar tu propia salud mental antes de que acabes asumiendo la enorme carga mental de dos personas adultas. No se puede, ni se debe, criar a quien ya tiene edad legal para hipotecarse.
