Un inglés sacó 70.000 semillas y cambió el caucho de continente

En 1876 embarcó 70.000 semillas de caucho del Amazonas rumbo a Londres. Germinó una fracción mínima y bastó para dejar a Brasil sin su monopolio…

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En 1876 embarcó 70.000 semillas de caucho del Amazonas rumbo a Londres. Germinó una fracción mínima y bastó para dejar a Brasil sin su monopolio…

En 1876, un inglés llamado Henry Wickham cargó unas 70.000 semillas de caucho en un vapor que zarpó del Amazonas rumbo a Liverpool. De aquel cargamento germinó una fracción mínima en los Reales Jardines Botánicos de Kew, en Londres. Fue el principio del fin del mayor negocio que Brasil había tenido nunca.

Y lo que había en juego era enorme. El caucho movía mangueras, juntas e impermeables, y con la bicicleta y el neumático se convirtió en el litio de su época. El mejor árbol para producirlo solo crecía en la cuenca del Amazonas.

¿Qué se llevó exactamente Henry Wickham del Amazonas?

Wickham era un explorador y plantador británico instalado en la Amazonía. Kew, dirigido entonces por el botánico Joseph Hooker, llevaba tiempo detrás de las semillas de Hevea brasiliensis, el árbol del caucho de Pará. Wickham las recogió en los seringales del río Tapajós, cerca de Santarém, y las embarcó en un vapor que se llamaba, con guasa del destino, Amazonas.

En la aduana brasileña presentó la carga como delicados especímenes botánicos destinados a los jardines reales británicos. Las semillas llegaron a Kew en junio de 1876 y germinaron unos pocos miles: los recuentos más citados hablan de unas 2.800. Sobraron. El 12 de agosto ya viajaban 1.919 plantones metidos en 38 cajas rumbo a Ceilán, la actual Sri Lanka.

Retrato en blanco y negro de Henry Wickham, anciano de pelo blanco y bigote de guías largas, girado de perfil
Henry Wickham, el hombre del cargamento. Foto: Bain News Service / Biblioteca del Congreso de EE. UU., dominio público.

¿Por qué unas semillas hundieron el negocio de todo un país?

Antes de 1900, Brasil colocaba casi el 90 % del caucho que se comercializaba en el mundo. Pero no salía de plantaciones: salía de seringueiros caminando kilómetros entre árboles dispersos por la selva. Lento, caro e imposible de multiplicar.

En Ceilán y en la Malaya británica hicieron lo contrario: hileras ordenadas, a un paso del puerto. Tardaron décadas en coger escala, pero hacia 1913 el caucho cultivado superó por primera vez en volumen al silvestre brasileño. El precio, que había tocado techo en 1910, empezó a caer y no paró. Y Manaos, que se había levantado un teatro de ópera en mitad de la selva, se quedó sin fiesta.

El Amazonas tenía los árboles. El imperio británico montó la fábrica.

El Teatro Amazonas de Manaos en 1940: fachada neoclásica con cúpula, frontón esculpido y columnatas, vista desde la calle
El Teatro Amazonas de Manaos, inaugurado en 1896 con el dinero del caucho, en una foto de 1940. Foto: Arquivo Nacional (Brasil), dominio público.

¿Fue realmente un robo lo que hizo Wickham?

Aquí la historia se complica. Varios historiadores que han revisado el episodio subrayan que no existía ninguna norma brasileña que prohibiera exportar semillas en 1876. Wickham no burló una ley que no existía; sí despachó la carga con una declaración que no era del todo cierta. El relato del contrabandista con capa lo engordó él mismo años después.

Hay además un detalle biológico que las semillas no explican solas. En la Amazonía vive un hongo, Pseudocercospora ulei, causante del tizón sudamericano de la hoja: arrasa los cauchales plantados en hilera y nunca llegó a Asia. Es uno de los motivos por los que el negocio funcionó fuera y fracasó en casa. Henry Ford lo aprendió a base de talonario en Fordlandia, su ciudad cauchera a orillas del mismo Tapajós.

Wickham murió en Londres en 1928. Ocho años antes lo habían nombrado caballero por sus servicios a la industria del caucho en Extremo Oriente. En Brasil siguen recordándolo como el padre de la biopiratería. Unas cajas de semillas y dos continentes cambiados de sitio.

Vía Gizmodo. Con ANU Press (cargamento y norma), EH.net (cuota y vuelco de 1913), Pesquisa Fapesp (aduana), History of Ceylon Tea (los 1.919 plantones), Wikipedia (biografía) y Plant Disease (el tizón).