El sello que pasó un siglo en un colgante vale 439.200 dólares

Un millonario metió uno de los sellos más famosos del mundo en un colgante de oro y se lo regaló a su mujer. Sigue ahí dentro, y acaba de subastarse…

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Un millonario metió uno de los sellos más famosos del mundo en un colgante de oro y se lo regaló a su mujer. Sigue ahí dentro, y acaba de subastarse…

Imagina un colgante de oro y cristal, del tamaño de una moneda grande. Dentro no hay una foto ni un mechón de pelo: hay un sello de correos de 1918 con el avión impreso boca abajo.

Es un Inverted Jenny, la errata de imprenta más famosa de la filatelia estadounidense: la posición 9 del único pliego de cien que llegó al público con el biplano invertido. Stack’s Bowers Galleries lo ha subastado este septiembre, todavía metido en su colgante, por 439.200 dólares.

¿Por qué un sello de 24 centavos vale una fortuna?

En mayo de 1918 Estados Unidos estrenaba su primer servicio regular de correo aéreo y sacó un sello de 24 centavos con un biplano Curtiss JN-4, el avión al que todos llamaban Jenny. Se imprimía en dos pasadas: primero el marco rojo carmín, después la viñeta azul del avión.

En la segunda pasada varios pliegos salieron con el avión del revés y se destruyeron en la propia imprenta; las fuentes hablan de entre tres y ocho. Uno se escapó.

Sello estadounidense de 24 centavos de 1918 con marco rojo carmín y el biplano azul impreso boca abajo
Imagen: U.S. Post Office Department, dominio público vía Wikimedia Commons.

Lo compró William T. Robey, empleado de una casa de bolsa de Washington que andaba justamente a la caza de una errata. El 14 de mayo se pasó por la oficina de correos de la avenida Nueva York y pagó 24 dólares por el pliego de cien. Veinte años más tarde contó en la revista Weekly Philatelic Gossip que al verlo «mi corazón se detuvo».

Los inspectores de correos intentaron recuperarle el pliego. Robey no lo soltó: se lo vendió al comerciante de Filadelfia Eugene Klein por 15.000 dólares, y Klein se lo revendió enseguida al coleccionista Edward H. R. Green por 20.000.

¿Cómo acabó uno de esos sellos dentro de un colgante?

Antes de trocear el pliego, Klein numeró los cien sellos a lápiz por el reverso, del 1 al 100. Gracias a eso, cada Inverted Jenny se identifica todavía hoy por su posición original: la clase de detalle que decide el precio, como los cartuchos de Mario sin catalogar.

Green, hijo de la financiera Hetty Green, se quedó el sello de la posición 9, lo encajó entre dos cristales con aro de oro —espalda contra espalda con un sello normal de 24 centavos— y se lo regaló a su mujer, Mabel.

Décadas dentro del colgante, goma contra goma, y los dos sellos nunca se han quedado pegados entre sí.

Cuando Mabel murió, en 1950, el colgante pasó a Dorothy Nicholson y desapareció del radar filatélico, guardado décadas en una caja de seguridad. Nadie confirmó que dentro estaba la posición 9 hasta que se fotografió, en 1984.

¿Cuánto se ha revalorizado el colgante?

Stack’s Bowers ya vendió la pieza en mayo de 2015 por 164.500 dólares. Once años después ha sacado más del doble. Aun así, no es el récord de la serie: en noviembre de 2023 la posición 49, la mejor conservada del pliego, se vendió por 2.006.000 dólares.

El coleccionismo es así: una moneda de diez centavos se va a 1,25 millones y un zorro disecado de 50 libras resulta ser un tigre de Tasmania.

La errata salió profética. El primer vuelo oficial del correo aéreo despegó de Washington el 15 de mayo de 1918 con el teniente George Boyle a los mandos: confundió las vías de tren que debía seguir y aterrizó de mala manera en un campo de Waldorf, en Maryland. Su Jenny terminó boca abajo. Él salió prácticamente ileso; el sello ya había nacido así.

Vía Collectibles News, Numismatic News, invertedjenny.com, The E-Sylum, Mystic Stamp, National Postal Museum y Wikipedia. Portada ilustrada con IA.