
Agarraos fuerte, porque el mundo de la política estadounidense nos ha vuelto a regalar una perla de esas que te dejan con la boca abierta. En esta ocasión, el protagonista es Robert F. Kennedy Jr., que durante su campaña presidencial decidió lanzar una teoría que, digamos, ha levantado ampollas y algunas carcajadas nerviosas entre la comunidad científica y el público en general.
RFK Jr., conocido por sus opiniones, llamémoslas ‘poco convencionales’, sorprendió a propios y extraños al sugerir que la circuncisión infantil está “altamente ligada a contribuir al transgénero”. Sí, habéis leído bien. En un Q&A virtual para su campaña, el candidato demócrata afirmó que había estudios que vinculaban el “trauma con el transgénero”, y consideró la circuncisión como una “experiencia traumática para muchos de estos varones”. Según su peculiar lógica, este trauma podría llevar a algunos hombres a “identificarse como mujeres” más adelante. ¡Olé!
Como era de esperar, la comunidad médica y científica ha puesto el grito en el cielo, o más bien, ha rodado los ojos hasta el infinito. Organizaciones como la American Academy of Pediatrics (AAP) y expertos de renombre han calificado estas afirmaciones de infundadas y sin ninguna base científica. No existe, ni por asomo, una correlación demostrada entre la circuncisión y la identidad de género. La identidad de género es un tema complejo, influenciado por factores genéticos, hormonales y ambientales, y no por un corte, por muy traumático que se quiera presentar. El Dr. Jack Turban, psiquiatra infantil y adolescente de la Universidad de California, San Francisco, fue cristalino: “no hay evidencia científica” que respalde tal vínculo.
Pero RFK Jr. no se achanta. Tras la lluvia de críticas, el hombre se fue a Twitter (ahora X) para «aclarar» su postura, afirmando que solo estaba «especulando» y que existe una «incidencia altamente desproporcionada de transgénero entre hombres circuncidados». Y para rematar, pidió una «investigación científica urgente» sobre el asunto, insistiendo en que «no es una teoría de la conspiración». Hombre, claro que no, es solo una ‘especulación’ que casualmente contradice todo el conocimiento médico establecido.
No es la primera vez que RFK Jr. se aventura por terrenos pantanosos con sus declaraciones. Su historial incluye teorías sobre las vacunas, el VIH/SIDA y el COVID-19, lo que le ha valido una reputación de promotor de desinformación. De hecho, ya había insinuado anteriormente que los niños vacunados eran más propensos a la disforia de género. Parece que el candidato tiene una especial afición por las conexiones… digamos, creativas.
En Estados Unidos, un sondeo de HuffPost/YouGov de 2012 revelaba que un 61% de los americanos apoyaba la circuncisión masculina infantil. Un dato que, aunque no tenga que ver directamente con la identidad de género, sí nos da una idea del contexto cultural.
En resumen, tenemos a un candidato presidencial lanzando una teoría que, además de carecer de fundamento, simplifica de manera alarmante un tema tan delicado como la identidad de género. Mientras los científicos se agarran la cabeza, nosotros no podemos más que sonreír (con un puntito de preocupación) ante estas ocurrencias que, desde luego, hacen que la actualidad sea todo menos aburrida.
