El ejemplar decía bien claro que podía conservarse una semana. Se quedó 48.220 días en casa de alguien y la multa habría llegado a 12.055 dólares…
La Biblioteca Pública de Concord, en New Hampshire (Estados Unidos), ha recuperado un ejemplar de la revista The Century Illustrated Monthly Magazine de septiembre de 1894 que acumulaba 48.220 días de retraso. Son 132 años sobre un préstamo que daba derecho a una semana.
Y ahí está lo mejor del asunto: el volumen todavía lleva la inscripción de la casa, «may be kept for one week», que podía conservarse siete días. Siete. Quien se lo llevó no volvió a pasar por el mostrador, y por el camino se quedaron dos guerras mundiales y la invención de internet.
¿A cuánto ascendía la multa por 132 años de retraso?
A veinticinco centavos por día —la tarifa que la biblioteca aplicaba a las revistas—, la cuenta que hizo la propia institución da 12.055 dólares. Por una revista. La buena noticia para quien la devolvió es que no va a pagar ni uno: desde el 1 de septiembre, Concord tiene en marcha una moratoria de multas de un año. No es barra libre —siguen cobrándose los materiales perdidos o dañados y se bloquea a quien acumule más de cinco préstamos vencidos—, pero un atraso, por largo que sea, sale gratis.
¿Quién la tenía en casa y por qué la ha devuelto ahora?
El hombre que la llevó al mostrador es John Hanson, vecino de la localidad de Barrington, que contó su versión al diario local Concord Monitor. La revista llevaba décadas en su estantería —primero en su casa de Boscawen y después en Barrington—, con la cubierta marrón descolorida y el lomo sujeto con cinta adhesiva. «No tengo ni idea de dónde lo saqué», reconoció.
Se decidió al toparse en el supermercado con un artículo del propio Monitor sobre la moratoria: «Vi que estaban aceptando libros sin multa y me dije: «Vaya, este es un buen momento para traerlo»». Aprovechó para leérselo —«Leí buena parte», contó— y ahí llegó la sorpresa: «es raro, porque algo estaba coloreado con cera, como si un niño lo hubiera tenido en algún momento».
En la biblioteca tampoco se lo esperaban. Jennifer Needham, archivera y coordinadora de divulgación del centro, daba por hecho que el retraso sería de los años ochenta o noventa; cuando Hanson sacó el ejemplar del 94, pero del siglo XIX, solo le salió un «¡No!».
Tengo muchísima curiosidad. Alguien lo sacó en préstamo, está claro, ¿y por qué no lo devolvió? ¿O lo perdió y luego le dio vergüenza y le dio miedo devolverlo?
Jennifer Needham, archivera y coordinadora de divulgación de la Biblioteca Pública de Concord

¿Qué van a hacer con el ejemplar de 1894?
A circulación no vuelve. La biblioteca espera exponerlo en la Concord Room, la sala en la que guarda el material de archivo sobre la ciudad. De préstamo de siete días a pieza expuesta, con escala de 132 años en el salón de alguien.
Tampoco es el primero que vuelve tardísimo: por aquí pasaron un libro emparedado en una chimenea que reapareció siglo y medio después y otro que volvió con 100 dólares dentro cuarenta años después del robo. Si tienes en casa algo con sello de biblioteca, ya sabes.
Vía Concord Monitor, NHPR, UPI y Boston.com.




