
¡Atención, amantes del aire puro y escépticos de todo tipo! Agarraos, que viene curva. Científicos de la prestigiosa Sociedad Respiratoria Europea han soltado una bomba que nos ha dejado a todos con la boca abierta y los pulmones… bueno, eso ya lo veremos. Resulta que, según ellos, no existe un vínculo “directo” entre la contaminación del aire y el cáncer de pulmón. Sí, sí, has leído bien. Antes de que salgas a darte un paseo por la M-30 sin mascarilla, déjame que te cuente el matiz, porque la ciencia, como la vida, es de matices.
La cosa es que, si bien todos sabemos que respirar un aire que parece salido de Mordor no es precisamente un plan de salud, los expertos explican que la relación con el cáncer de pulmón es más enrevesada de lo que pensábamos. No es como el tabaco, que se lleva el 80% o 90% de los casos de cáncer de pulmón con una claridad meridiana. La contaminación, por otro lado, es más como ese amigo que te anima a pasarte de la raya en una fiesta: contribuye, sí, pero no es el único culpable ni el principal instigador.
Según el doctor Francesco Forastiere, uno de los cerebritos detrás de esta afirmación, la contaminación es un «factor contribuyente» junto a la genética, la dieta, el estilo de vida y otros elementos ambientales. Imagina que tu cuerpo es un castillo: el tabaco es un dragón escupiendo fuego directamente a las almenas, mientras que la contaminación es más bien un asedio constante de proyectiles pequeños que debilitan los muros, dejándolos más vulnerables a otros ataques. ¿Se entiende la diferencia?
Los científicos recalcan que esto NO significa que la polución sea inocua. Ni mucho menos. Sigue siendo una bestia parda que causa estragos en nuestra salud, aumentando el riesgo de enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares, asma y EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica). Lo que pasa es que para el cáncer de pulmón en particular, demostrar una conexión causal directa e individual es un lío. Los niveles de contaminantes como las partículas en suspensión (PM) y el dióxido de nitrógeno (NO2) siguen siendo alarmantemente altos en muchas ciudades europeas, muy por encima de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud. Y ojo, que el cáncer de pulmón entre los no fumadores está en aumento globalmente, lo que sugiere que hay otros factores chungos en juego. Por eso, aunque la ciencia tenga sus bemoles y complejidades a la hora de «señalar» a un único culpable, lo de ir por la vida inhalando humo de tubo de escape como si tal cosa, no es precisamente una idea brillante. ¡Así que a seguir cuidando esos pulmones y exigiendo un aire más limpio!
