Rescate peludo: 26 perros de trineo libres en la carretera

0
0

Imagina la escena: estás conduciendo tranquilamente por la autopista 169, en las cercanías de Hill City, Minnesota, cuando de repente te topas con… ¿una jauría de perros de trineo trotando libremente? No, no es el principio de una película de aventuras caninas, sino la sorprendente realidad que se encontraron los agentes de tráfico la madrugada del miércoles. Un remolque que transportaba nada menos que a 26 perros de trineo decidió darse una vuelta de campana, dejando a toda su tripulación peluda con la libertad más inesperada de sus vidas.

El protagonista involuntario de esta curiosa odisea fue Kevin D. Schmidt, el ‘musher’ o conductor de trineo, que conducía su pickup Ford de 2004. Enganchado a ella iba un remolque Legend del 2024 que, por causas que aún se investigan (aunque a veces las cosas simplemente pasan), se desenganchó y volcó aparatosamente en el arcén. El resultado: 26 canes, acostumbrados a tirar de trineos por paisajes nevados, de repente se vieron con la posibilidad de explorar la autopista.

Afortunadamente, el instinto de supervivencia canino o la buena suerte perruna estuvo de su lado. A pesar de la espectacular voltereta del remolque, ninguno de los 26 atletas peludos sufrió ni un solo rasguño. ¡Ni un hueso roto! Schmidt, el dueño, tampoco tuvo que lamentar heridas, lo que ya es un alivio para la aseguradora y, por supuesto, para él.

La imagen debía ser digna de postal: agentes de policía, con la inestimable ayuda de un amable ciudadano, intentando convencer a 26 perros de trineo, que seguramente pensaban que aquello era el calentamiento para la próxima Iditarod, de que volvieran al redil. Tras un breve pero intenso ‘Corre que te pillo’ canino, la jauría fue exitosamente reagrupada y puesta a buen recaudo. La carretera, que tuvo que ser cerrada por un breve espacio de tiempo para asegurar la zona, pronto volvió a la normalidad una vez que los fugitivos fueron cargados en otro remolque. Así concluyó una de las ‘escapadas’ más adorables y, a la vez, caóticas que se recuerdan en las carreteras de Minnesota. ¡Estos perros sí que saben cómo darle emoción al viaje!