Reino Unido: tus apps de mensajería, al filo de la ilegalidad

Reino Unido: tus apps de mensajería, al filo de la ilegalidad
El Reino Unido debate una ley que podría ilegalizar crear o actualizar apps con cifrado de extremo a extremo, como Signal o WhatsApp, sin una "capacidad técnica" para escanear mensajes. Esto se ve como una "puerta trasera" forzada. Las empresas amenazan con irse si no pueden garantizar la privacidad de los usuarios.
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¡Atención, amantes de la privacidad digital! Si vives en el Reino Unido o simplemente te preocupa que tu tía Marisa no cotillee tus grupos de WhatsApp, la cosa se está poniendo interesante. Y no precisamente por un nuevo filtro de Instagram, sino por una ley que podría darle la vuelta a la tortilla de la encriptación.

Resulta que los cerebritos del Parlamento británico andan dándole vueltas a unas enmiendas a su archiconocida «Online Safety Bill». La idea es de traca: quieren que sea ilegal crear o, atención, ¡actualizar! apps de mensajería con cifrado de extremo a extremo (ese que hace que tus mensajes sean ilegibles para cualquiera salvo el receptor) a no ser que tengan una «capacidad técnica» para escanear mensajes. ¿Traducido al cristiano? Quieren que les dejes una «puerta trasera» bien grande para cotillear, digo, para «proteger a los niños».

Los expertos en seguridad digital, y con ellos, los que diseñan apps como Signal o WhatsApp, se han llevado las manos a la cabeza. Esto de la «capacidad técnica» es, literalmente, como pedirle a un cerrajero que te haga una puerta blindada con un agujerito para que entre un enano ladrón. Es decir, que no rompe la encriptación, pero la socava. ¡Absurdo! Si hay una forma de escanear, el cifrado ya no es de extremo a extremo, punto pelota.

Y ojo, que el regulador, Ofcom, no se anda con chiquitas. Si una empresa se niega a esta petición de «abrir la puerta», le podrían caer multas de hasta el 10% de su facturación global. ¡Una pasada! O directamente, les bloquearían los servicios en el Reino Unido. Esto no es para tomárselo a broma, aunque la situación lo parezca.

¿La reacción de las empresas? Directa y sin rodeos. El presidente de Signal ha dicho, con más o menos estas palabras: «Antes nos vamos del Reino Unido que traicionar la confianza de nuestros usuarios». Y WhatsApp, que pertenece a Meta, tampoco se queda corto: «No vamos a bajar la seguridad de nuestro producto». Vamos, que si la ley sale adelante, podríamos ver un éxodo de apps de mensajería importantes.

Por supuesto, el Gobierno británico se defiende diciendo que «la ley no prohíbe el cifrado de extremo a extremo» y que solo buscan «proteger a los niños del contenido ilegal». Y aquí viene la joya de la corona: afirman que la tecnología para escanear mensajes cifrados sin romper el cifrado «podría existir en el futuro». ¡Ahí es nada! Cero al creador de esta frase en conocimiento de criptografía básica, porque los expertos dicen que es una imposibilidad técnica actual y futura. Es como pedirle a tu coche que vuele sin alas.

Así que, mientras la Cámara de los Lores debate estas enmiendas, la cosa está que arde. El futuro de la privacidad en el Reino Unido pende de un hilo y, quién sabe, quizás pronto los británicos tengan que volver a las palomas mensajeras para mandar sus secretos. O al menos, buscar apps fuera del alcance de Ofcom. ¡Menudo lío tienen montado!