Ralph Phillips: El preso más escurridizo de Tennessee y sus escapadas de cine

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Conoced a Ralph Phillips, alias ‘Bumpty’, un nombre que suena a dibujo animado, pero que en el mundo penitenciario de Tennessee, es sinónimo de quebraderos de cabeza. Este señor, más conocido como ‘El Rey de las Fugas’, ha protagonizado un culebrón de escapadas que haría palidecer a Houdini. La más sonada, y la que puso a la policía en jaque, fue su cuarta huida en un lapso de 16 años, cuando a sus 68 primaveras, en 2006, decidió que el Complejo Correccional del Noreste en Jamestown ya no era para él.

Y no, no estamos hablando de un túnel excavado con una cucharilla, ni de un teletransporte misterioso. La brillante técnica de Phillips en aquella ocasión fue… ¡simplemente irse andando! Sí, como el que sale a dar un paseo matutino, desapareció de la zona de trabajo anexa a la prisión. Un genio, sin duda, del arte de la desaparición discreta. La prensa local, claro, no tardó en etiquetarle como el ‘Rey de las Fugas’, un título que se ganó a pulso.

Su currículum de fugitivo ya era impresionante. En 1983, también se dio el piro de la misma cárcel, siendo capturado en Florida. Siete años después, en 1990, repitió la jugada desde otra prisión de mínima seguridad. Y la tercera fue en 2006, la misma cárcel de donde escaparía en lo que el artículo describe como ‘recientemente’. Cada vez que se escapaba, la maquinaria policial se ponía en marcha con un despliegue digno de película, especialmente tras su cuarta evasión. Las autoridades advirtieron que Phillips era considerado armado y peligroso, lo que elevó la tensión de la búsqueda.

La persecución que siguió a su fuga de 2006 fue épica. Una semana de nervios, con helicópteros, perros y agentes de múltiples agencias peinando el terreno. Phillips tenía un don para el ‘camping’ no autorizado, escondiéndose en cabañas abandonadas y moviéndose entre los estados de Tennessee, Carolina del Norte y Kentucky. Finalmente, el idilio de libertad terminó en Kentucky, donde fue cazado. La recompensa por su captura, que había alcanzado los 15.000 dólares, atrajo a muchos ‘cazafugitivos’ con ganas de hacerse con el botín.

Tras su enésima captura, el ‘Rey de las Fugas’ fue condenado a otros diez años de prisión por robo agravado y otros cargos que había ido acumulando en sus ratos libres. Curiosamente, su historial delictivo comenzó en los años 70 con delitos de falsificación. Pero parece que su verdadera vocación era la de escapista profesional. Las cárceles de Tennessee deben de tener su foto en la lista de ‘visitantes recurrentes con tendencias a no quedarse’. Un recordatorio de que, a veces, la realidad supera a la ficción, y que algunos prefieren la puerta de atrás a la de la entrada.