
Agarraos que vienen curvas, porque la noticia de hoy parece sacada de un guion de comedia, pero es tan real como la vida misma. ¿Recordáis el Proyecto Tor, esa herramienta que nos permite navegar por internet con más anonimato que un ninja en la sombra? Pues resulta que, en un giro de guion que ni el mismísimo M. Night Shyamalan se esperaría, ha recibido una inyección de 2,5 millones de dólares. ¿Y quién ha sido el generoso inversor? ¡Nada menos que el Gobierno de Estados Unidos!
Sí, habéis leído bien. El mismo gobierno que a veces no ve con muy buenos ojos eso de que los ciudadanos anden por ahí con sus cosas de la privacidad online, y que de vez en cuando le gusta echar un ojo a lo que se cuece en la red, ha decidido soltar una buena suma de billetes verdes a la organización detrás de Tor. Esto es como si el lobo le financiara a Caperucita Roja un GPS para ir a casa de la abuela, pero el GPS tuviera una función extra para despistar a los lobos. La ironía se escribe sola.
Para los que no lo sepan, Tor (The Onion Router) es una red global de servidores operados por voluntarios que permite a la gente mejorar su privacidad y seguridad en internet. Básicamente, enmascara tu identidad y tu ubicación, haciendo mucho más difícil que alguien te rastree. Se usa para muchas cosas: periodistas en países con censura, activistas de derechos humanos, ciudadanos que simplemente quieren más privacidad, y sí, también por gente que no siempre tiene las mejores intenciones. Pero su principal fin público es el anonimato y la lucha contra la censura.
Lo más jugoso de todo esto es que, aunque parezca una paradoja, la relación entre Tor y el gobierno de EE. UU. no es nueva. De hecho, ¡Tor nació bajo el paraguas del Laboratorio de Investigación Naval de Estados Unidos! Originalmente, fue una iniciativa militar para proteger las comunicaciones de inteligencia. Así que, en cierto modo, el «hijo pródigo» vuelve a casa… con una caja registradora en la mano.
Esta financiación, que ha generado un buen revuelo y unas cuantas risas nerviosas entre la comunidad tech, no deja de ser un recordatorio de la complejidad del mundo digital. Un gobierno puede, a la vez, intentar monitorizar y, por otro lado, apoyar herramientas que promueven la libertad y el anonimato. Es un equilibrio delicado, una especie de juego del gato y el ratón donde, por una vez, el gato le ha puesto queso al ratón en su madriguera.
En definitiva, la noticia nos deja con la imagen de unos funcionarios con corbata rascándose la cabeza mientras escriben un cheque para un proyecto que, a todas luces, parece ir en contra de ciertas agendas de vigilancia. Pero hey, así es la vida en internet: siempre dándonos sorpresas y demostrándonos que la realidad supera a la ficción, a menudo, con un toque de humor absurdo.
