En 1962, un piloto y un astrónomo pasaron 18 horas y media colgados de un globo a unos 25.000 metros para ver las estrellas sin el aire de por medio…
Si alguna vez has mirado al cielo y te ha fastidiado que las estrellas titilen, no eres el único. En 1962, la Fuerza Aérea de Estados Unidos probó un plan de lo más directo para que dejaran de hacerlo: subir a dos personas y un telescopio por encima del aire que lo emborrona todo. En globo.
El Proyecto Stargazer fue un experimento de 1962 en el que el capitán de la Fuerza Aérea de Estados Unidos Joseph Kittinger y el astrónomo civil de la Marina estadounidense William C. White subieron en globo a unos 25.000 metros de altura para observar las estrellas con un telescopio, por encima del 95 % de la atmósfera. Despegaron el 13 de diciembre de 1962 desde la base aérea de Holloman, en Nuevo México, y pasaron 18 horas y media allí arriba.
¿Por qué subir un telescopio en un globo?
Porque el aire es el enemigo del astrónomo. La atmósfera se mueve, se calienta y se enfría, y cada una de esas turbulencias deforma la luz que llega de las estrellas: el titileo que tanto nos gusta en una noche de verano es, para un telescopio, pura imagen borrosa.
La solución de Stargazer era simple sobre el papel: dejar debajo casi toda la atmósfera. El problema era la parte práctica, porque una góndola colgada de un globo no para quieta. Para que el telescopio, un reflector, pudiera apuntar y seguir una estrella, ingenieros del Massachusetts Institute of Technology (MIT) trabajaron en un sistema de estabilización con giroscopios.
¿Quiénes iban dentro de la góndola?
El piloto no era un cualquiera. Joseph Kittinger ya había saltado en paracaídas desde un globo a 31.300 metros el 16 de agosto de 1960, una marca de altura que aguantó 52 años hasta que Felix Baumgartner la superó en 2012. A su lado, White se encargaba de la ciencia: durante el vuelo apuntaron el telescopio a estrellas como Capella, Rigel y Sirio.

¿Por qué el Proyecto Stargazer nunca volvió a volar?
Se intentó. En 1963, durante los preparativos para volver a volar, el globo se soltó de la góndola cuando todavía estaba en tierra. No hubo más vuelos tripulados: el proyecto se quedó sin financiación y se canceló.
El calendario tampoco ayudaba. En febrero de 1962, John Glenn ya había dado vueltas a la Tierra dentro de una cápsula Mercury, y la carrera espacial prometía algo mejor que un globo: telescopios en órbita, sin atmósfera ninguna y sin jugarse la vida de nadie.
Stargazer se quedó en tierra de nadie: demasiado alto para ser un observatorio normal y demasiado bajo para competir con el espacio.
La góndola, eso sí, sigue en pie en el museo de Dayton. Kittinger ya era famoso por tirarse desde un globo a más de 31 kilómetros; con Stargazer demostró también que sabía quedarse arriba: 18 horas y media mirando estrellas por encima de casi todo el aire del planeta.
Más historias de la Guerra Fría: el radar que veía a 3.000 km, la sonda lunar soviética que desmontó la CIA y, en versión moderna, el retrato del corazón de la Vía Láctea que ya hacen los telescopios espaciales.
Vía Amusing Planet, StratoCat (primer vuelo), StratoCat (segundo intento), Astronomy y Wikipedia.
Foto de portada: U.S. Air Force / Wikimedia Commons, dominio público.




