
Prepárense, porque la historia de Pixee Fox no es la típica crónica de un cambio de look. Imaginen a alguien tan obsesionado con los personajes de dibujos animados que decide reescribir su propio cuerpo. Pues esa es Pixee, una mujer sueca de 33 años que ha invertido la friolera de más de 200.000 dólares y se ha sometido a… ¡redoble de tambores!… ¡más de 400 procedimientos quirúrgicos en 15 años! Sí, han leído bien, no es una errata.
Antes de convertirse en una especie de Jessica Rabbit de carne y hueso, Pixee llevaba una vida bastante más ‘terrenal’ como electricista. Pero su vocación real, su auténtico propósito vital, era transformarse en una fantasía animada. Y vaya si lo ha conseguido, o al menos lo intenta con una determinación que roza lo insólito.
Entre su larguísima lista de ‘retoques’, destacan algunos que te dejarán con la boca abierta. Por ejemplo, se hizo quitar nada menos que seis costillas para lograr una cintura de escándalo, de apenas 35 centímetros. También se ha puesto implantes mamarios en cuatro ocasiones, ha pasado dos veces por la liposucción, cuatro por la rinoplastia (la nariz, vamos), dos veces por la cirugía de párpados, un levantamiento de glúteos al estilo brasileño y hasta se ha retocado los labios vaginales. Pero la cosa no acaba ahí: CoolSculpting, implantes en mejillas y labios (varias veces), y lo más impactante: ¡se cambió el color de los ojos a un verde permanente!
Su inspiración, según ella misma confiesa, son personajes como Jessica Rabbit, la sensual pelirroja de ‘Quién engañó a Roger Rabbit’, o incluso la Princesa Aurora de ‘La Bella Durmiente’. Quería un físico que nadie más tuviera, algo ‘extremo’ que le permitiera destacar y vivir su propio cuento.
Sin embargo, este viaje hacia la ‘perfección’ animada no ha estado exento de complicaciones y riesgos. Los médicos le han advertido en repetidas ocasiones sobre los peligros de tantas intervenciones. Y la prueba más dura llegó con sus ojos: la cirugía para cambiar el color, aunque estéticamente llamativa, le ha costado la mayor parte de la visión en un ojo y le provoca un dolor crónico. A pesar de esto, y aunque ahora quiere que le quiten los implantes oculares, su espíritu aventurero con el bisturí no decae y ya busca su siguiente reto.
Pixee, que actualmente reside en Carolina del Norte, Estados Unidos, no se arrepiente de nada. Ahora es modelo e influencer en redes sociales, compartiendo su particular visión de la belleza. ¿Y el amor? Dice que está soltera y prefiere seguir así, pues las relaciones sentimentales, según ella, se interpondrían en su constante búsqueda de la transformación.
Una historia, sin duda, que nos hace reflexionar sobre los límites de la estética, la obsesión por la imagen y hasta dónde estamos dispuestos a llegar para alcanzar nuestro ideal, por muy ‘dibujado’ que esté.
