Permafrost, ratones y virus milenarios: la última ocurrencia científica

Permafrost, ratones y virus milenarios: la última ocurrencia científica
Científicos franceses están un paso más cerca de probar virus ancestrales, extraídos del permafrost, en animales vivos. La idea es evaluar su potencial pandémico, pero ojo, solo reviven los que infectan amebas y se consideran inofensivos para humanos. Una investigación que suena a guion de peli de serie B, pero que busca protegernos de futuras amenazas.
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El cambio climático nos trae de cabeza con subidas de temperatura y eventos extremos, pero ¿y si os dijera que también nos está desenterrando… virus milenarios? ¡Pues sí, señores! En la Universidad de Aix-Marsella, un equipo de científicos liderado por Jean-Michel Claverie anda metido en lo que parece el guion de una película de ciencia ficción de bajo presupuesto, pero es pura investigación puntera.

Resulta que el permafrost, ese suelo congelado de las regiones polares que lleva ahí eones, es como la nevera del tiempo. Y dentro guarda, entre otras cosas, unos cuantos ‘factories’ de virus gigantes. No son fábricas como tal, claro, sino esos virus ancestrales que, para sorpresa de nadie, siguen siendo la caña de España y pueden reactivarse. De hecho, en 2022 ya se marcaron un tanto reviviendo un *Pandoravirus* de 48.500 años. ¡Casi nada! Pensar que un bicho de hace casi 50 milenios puede volver a la vida… da un poco de yuyu, ¿eh?

Ahora, el siguiente paso en este particular *Jurassic Park* vírico es llevar estos patógenos prehistóricos al laboratorio y, atención, ¡probarlos en animales vivos! Concretamente, ratones y amebas son los valientes conejillos de indias que se enfrentarán a estos viajeros del tiempo. Pero que no cunda el pánico (demasiado). Los científicos insisten en que aquí no hay experimentos dignos de una película de catástrofes. Afirman que solo trabajan con virus que infectan amebas y que no suponen ningún riesgo conocido para humanos ni animales.

El objetivo, por muy peliculero que suene, es súper serio: quieren entender el potencial patogénico de estos virus y adelantarse a posibles futuras pandemias. Al fin y al cabo, con el permafrost derritiéndose a marchas forzadas, lo que hoy está congelado, mañana podría estar por ahí campando a sus anchas. Así que, mientras nosotros nos preocupamos por las olas de calor, estos investigadores están con la lupa puesta en unos bichos que ni siquiera tienen TikTok, pero que podrían darnos un disgusto gordo. Un brindis por la ciencia… y por los ratones valientes que nos ayudan a entender el pasado más contagioso.