Pensilvania se pone seria y tramita una ley para prohibir los chemtrails en sus cielos

Pensilvania se pone seria y tramita una ley para prohibir los chemtrails en sus cielos
Un comité de la Cámara de Representantes de Pensilvania ha aprobado un proyecto de ley para prohibir la modificación de la radiación solar y la geoingeniería. La medida busca evitar que se liberen sustancias en la atmósfera para alterar el clima, alimentando el debate sobre las teorías conspirativas de los aviones.
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Si alguna vez te has quedado mirando fijamente esas rayas blancas que dejan los aviones en el cielo de Pensilvania y has pensado que algo extraño estaba pasando, no estás solo. De hecho, ahora tienes a varios legisladores de tu parte. Un comité de la Cámara de Representantes del estado ha decidido que ya basta de supuestos experimentos y ha dado luz verde a un proyecto de ley para prohibir oficialmente lo que muchos denominan chemtrails.

Legislación contra la ciencia ficción

El proyecto, conocido como Proyecto de Ley del Senado 1264, no utiliza la palabra conspirativa en su encabezado para mantener las formas, prefiriendo términos más técnicos como modificación de la radiación solar (SRM) y geoingeniería. El objetivo principal es prohibir cualquier intento de inyectar sustancias en la atmósfera con el fin de enfriar el planeta o juguetear con el termómetro global sin una supervisión estatal estricta.

¿Realidad climática o paranoia aérea?

La votación en el Comité de Recursos Ambientales y Energía terminó con un ajustado 15 a 10, lo que demuestra que el tema levanta tantas ampollas como nubes artificiales. Mientras que los defensores de la ley aseguran que están protegiendo la salud pública y el medio ambiente de posibles experimentos químicos secretos, los críticos no han tardado en señalar que se está legislando sobre una teoría de la conspiración que la comunidad científica rechaza mayoritariamente.

Según los expertos, esas estelas blancas son simple vapor de agua condensado, pero en el Capitolio de Harrisburg prefieren prevenir por si acaso alguien decide «fumigarlos» desde las alturas. Pensilvania sigue así la estela de Tennessee, convirtiéndose en uno de los primeros estados que intenta ponerle puertas al campo, o mejor dicho, vallas al cielo. Aunque la ley todavía tiene que superar más trámites antes de ser definitiva, el mensaje es claro: en sus cielos, nada de experimentos químicos, solo nubes de las de toda la vida.