Un peluquero ideó limpiar vertidos de petróleo con pelo humano

En 1989 un peluquero de Alabama vio una nutria empapada de crudo, echó pelo barrido de su salón a una piscina hinchable y el agua quedó limpia…

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En 1989 un peluquero de Alabama vio una nutria empapada de crudo, echó pelo barrido de su salón a una piscina hinchable y el agua quedó limpia…

Phillip McCrory tenía una peluquería en Madison, Alabama, y el pelo que barría cada día acababa en la basura. En 1989, viendo por televisión la cobertura del vertido del Exxon Valdez en Alaska —una nutria rescatada con el pelaje apelmazado de crudo—, se le ocurrió una tontería que no lo era.

El pelo humano adsorbe el petróleo más que absorberlo: en vez de mezclarse con la fibra, el crudo se le queda pegado en capas sobre la superficie. Con eso, McCrory ideó unas barreras rellenas de pelo humano cortado que hoy se siguen echando al agua.

«Vi cómo rescataban a una nutria con el pelaje saturado de petróleo. Pensé: si el pelo animal puede atrapar y retener el petróleo derramado, ¿por qué no puede hacerlo el pelo humano?»

Máquina de fieltrado junto a tres pilas de esteras de pelo oscuro apiladas sobre mesas en un taller
La nave de Matter of Trust en San Francisco: la fieltradora y las esteras terminadas. Foto: Matticare / CC BY-SA 4.0.

¿Cómo comprobó que el pelo atrapa el crudo?

Con lo que tenía por casa. Metió cinco libras de pelo de su salón —algo más de dos kilos— en unas medias de su mujer, ató los tobillos formando un aro y lo echó a la piscina hinchable de su hijo, con aceite de motor usado.

«Cuando junté las perneras del aro de medias, el aceite se había adsorbido al pelo de dentro», contó. «No veía ni rastro de aceite en el agua». Al escurrir las medias recuperó la mayor parte. Como otros inventos nacidos de un tropiezo, el suyo salió de mirar un residuo.

En octubre de 1993 presentó una patente junto a Brett D. McCrory y se la concedieron el 26 de septiembre de 1995. La cuenta está escrita ahí: cinco libras de pelo absorben alrededor de un galón, unos 3,8 litros.

¿Qué salió cuando lo probó la NASA?

McCrory llamó a la puerta del Marshall Space Flight Center, el centro de la NASA en la vecina Huntsville, que aceptó probarlo en laboratorio; tampoco es el experimento más raro de la agencia. En 1998 contaron el resultado: filtraron por bolsas de nailon rellenas de pelo una mezcla de 40 galones de agua y 15 de petróleo.

Tras una sola pasada quedaban 17 partes de petróleo por cada millón de partes de agua, el equivalente a unas dos gotas según el Alaska Science Forum. Y el argumento que convence a quien paga: recuperar un galón de crudo costaba entonces unos 10 dólares y, según los cálculos de McCrory, con esto podía bajar a 2.

¿Dónde se ha usado contra un vertido real?

El granelero MV Wakashio encalló frente a Mauricio en julio de 2020 y en agosto empezó a soltar fuel sobre la laguna. Miles de vecinos montaron una cadena de montaje casera: las peluquerías de Mahebourg guardaban los recortes del día y los voluntarios los embutían en medias de nailon. Otras barreras llevaban paja y caña de azúcar, con botellas de plástico para flotar.

Cordón de pelo fieltrado colocado ante una rejilla de alcantarilla por la que corre agua de lluvia
Barrera de pelo ante un sumidero de San Francisco. Foto: Matticare / CC BY-SA 4.0.

La idea no se quedó en anécdota: en San Francisco, la ONG Matter of Trust fieltra el pelo que le mandan peluquerías —humanas y caninas— de decenas de países y lo convierte en esteras. Y se buscan otras vías, hasta tornados de fuego domesticados.

La próxima vez que oigas la escoba detrás del sillón, mira el montoncito con otros ojos: es de las pocas basuras que se regeneran solas.

Vía Now I Know. Experimento, citas y laboratorio, en la nota de la NASA de 1998 y el Alaska Science Forum; la patente, en Google Patents; Mauricio, en Euronews; el trabajo actual, en Matter of Trust. Ilustración de portada generada con IA.