Agárrense, porque esta historia supera cualquier guion de película de humor negro. Dos paramédicos en Kentucky, que supuestamente deberían estar centrados en salvar vidas, se han encontrado con un marrón épico: la revocación de sus licencias por un comportamiento que roza lo inimaginable. La gota que ha colmado el vaso, o más bien, la ambulancia, fue su conducta mientras trataban a un paciente gravemente herido en un accidente de tráfico que, tristemente, falleció más tarde.
Según el informe de la Junta de Servicios Médicos de Emergencia de Kentucky, estos dos profesionales decidieron que era el momento ideal para una sesión de fotos, eso sí, con el pobre hombre agonizando de fondo. No se limitaron solo a posar para la cámara: la acusación incluye haberse tomado selfis donde las piernas destrozadas del paciente eran parte del encuadre. Lo más flipante es que uno de los sanitarios se tomó la molestia de subir al paciente a la ambulancia antes de dedicarse a esta actividad lúdica.
Pero el mal gusto no terminó con la fotografía. La pareja, al parecer, se dedicó a soltar comentarios que harían palidecer al humorista más cínico. Entre las lindezas que se les imputan están bromas como que si el paciente «ya tiene un pie en la tumba, debería meter el otro también». Además, se refirieron a los fluidos corporales y la condición del paciente traumatizado con la palabra «goo» (algo así como pringue o babaza).
Este nivel de desfachatez y falta de profesionalidad ha provocado que la junta de licencias haya puesto el grito en el cielo y recomiende la retirada permanente de sus permisos para ejercer. La Junta ha calificado las acciones de los paramédicos como una falta grave y una violación del deber de cuidado más básico. Vamos, que la cosa pinta fatal para estos dos genios del *selfi* de urgencias. La próxima vez, que se limiten a posar con su café de la mañana, que es mucho menos probable que les cueste el curro.




