
Justo cuando pensabas que lo habías visto todo, la Navidad nos regala una historia que parece sacada de un guion de comedia negra. Imaginad la escena: un restaurante de Nueva Orleans, Juan’s Flying Burrito, ambiente de pre-Navidad, risas, brindis… y de repente, irrumpe Papá Noel. Pero no viene para preguntar quién se ha portado bien, sino para dejarte sin cartera.
Era la noche del domingo, alrededor de las 21:30, en el popular local del barrio de Uptown. Los comensales disfrutaban tranquilamente de sus burritos y margaritas cuando un peculiar trío decidió hacer su entrada triunfal. A la cabeza, un señor barrigón con el clásico traje rojo y barba blanca, digno del mismísimo polo norte. Le acompañaban dos mujeres, con sus puntiagudos gorros y orejas postizas, perfectamente caracterizadas como sus ayudantes élficos. Hasta aquí, todo podría ser parte de un divertido espectáculo navideño, ¿verdad? Pues no.
Lejos de repartir caramelos o escuchar deseos, este Santa y sus elfos tenían una misión mucho más terrenal: aligerar los bolsillos ajenos. Con una desfachatez que ya querrían muchos truhanes de película, el peculiar equipo se paseó por el restaurante, no para saludar, sino para birlar carteras, bolsos y teléfonos móviles de las desprevenidas mesas. Ni se molestaron en pedir la carta; fueron directos a la caja… ajena.
La jugada les salió redonda, al menos de momento. Los tres amigos de lo ajeno consiguieron hacerse con un botín que, según la policía de Nueva Orleans, asciende a unos 3.000 dólares en objetos personales. Tras su particular «reparto de regalos», el trío de la Navidad se esfumó tan rápido como había llegado, subiéndose a un coche de fuga que les esperaba en el exterior. ¡Qué nivel de planificación para unos elfos y su jefe!
Por supuesto, la policía ya está investigando este insólito suceso que ha dejado a los clientes con más incredulidad que enfado. De momento, no hay detenciones. Así que, la próxima vez que veas a Papá Noel en un sitio inesperado, quizás sea buena idea sujetar fuerte el bolso. ¡Vaya forma de recordar que no todo lo que brilla es oro, ni todo lo que lleva barba y gorro rojo es de fiar!
