
En la ajetreada y siempre sorprendente Nueva York, donde pensábamos haberlo visto todo, ha surgido una iniciativa que ha dejado a más de uno con la boca abierta y, probablemente, con una sonrisa pícara. Olvídense de los repartidores en bicicleta o moto; ahora, la marihuana llega volando, literalmente, de la mano (o, mejor dicho, de la pata) de unas astutas palomas mensajeras.
El cerebro detrás de esta ingeniosa locura es un dispensario conocido como Green Wing, que ha bautizado su servicio como ‘Pigeon Pot’. La mecánica es tan sencilla como extravagante: el cliente realiza su pedido online y, al poco tiempo, una paloma de carreras entrenada llega al dispensario, donde se le coloca un arnés especial con el preciado cargamento. Acto seguido, la emplumada ‘empleada’ emprende el vuelo directo a la dirección del cliente, quien recibe su hierba de una manera que ni en las películas más surrealistas de espías se les habría ocurrido.
“Mr. Green”, el enigmático impulsor de este servicio, ha desvelado que las palomas están microchipadas y que la entrega se realiza “dentro del rango natural de la paloma”, lo que sugiere una zona de reparto limitada, pero sin duda efectiva. El precio por esta experiencia tan singular es de 50 dólares el gramo, que incluye el coste del ‘delivery’ aéreo. Además, para hacer la experiencia aún más exclusiva, ofrecen una cepa especial, la “Pigeon’s Choice”, solo disponible para aquellos que se atrevan con este método de reparto tan original.
Evidentemente, esta brillante (y un tanto disparatada) idea se encuentra en un limbo legal. Aunque el cannabis se está despenalizando gradualmente en algunas zonas de EE. UU., el reparto sigue siendo un tema espinoso. Utilizar palomas como “agentes” de entrega es una laguna legal tan curiosa como compleja. Las autoridades aún no saben muy bien cómo interpretar este método, lo que, por ahora, beneficia a Green Wing.
Pero no todo es diversión y estrategia de marketing. Algunos grupos de defensa de los animales han expresado su preocupación por el bienestar de las palomas. Sin embargo, desde el dispensario aseguran que sus aves son tratadas como reyes, gozan de buena salud y son criadas específicamente para carreras, lo que las convierte en atletas de alto vuelo acostumbradas a la vida ajetreada. Sea como fuere, ‘Pigeon Pot’ demuestra que, en el mundo del emprendimiento, la creatividad (y un toque de humor absurdo) no tiene límites, ni siquiera el cielo.
