Pagar por ir al baño o tragarse un anuncio: el dilema chino

Pagar por ir al baño o tragarse un anuncio: el dilema chino
En Shenzhen, China, los urinarios públicos inteligentes ofrecen una peculiar elección: abonar 1 yuan o ver un anuncio de 15 segundos para usarlos gratis. Una iniciativa que busca modernizar las instalaciones, pero que divide opiniones por la privacidad y la creciente omnipresencia de la publicidad.
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Imagínate la escena: la naturaleza te llama con urgencia, entras en un baño público y, de repente, te encuentras ante un dilema del siglo XXI. ¿Pagas un yuan por la ‘liberación’ o te zampas un anuncio de quince segundos para hacerlo gratis? Pues esto no es un chiste de barra de bar, ¡es la nueva realidad en algunos urinarios públicos de Shenzhen, China!

Concretamente, en el distrito de Futian, han decidido que lo de soltar la vejiga no puede ser tan sencillo como antaño. Ahora, sus modernos baños ‘inteligentes’ vienen con una función que, digamos, te da ‘opciones’. Si eres de los que prefiere guardar ese preciado yuan (aproximadamente 14 céntimos de euro, ojo) para una caña, tendrás que poner buena cara (literalmente) y dejar que un sistema de reconocimiento facial te identifique. ¿Y después? Un spot publicitario de esos que te hacen la vida más alegre (o más bien, te recuerdan que tienes que aguantar un poquito más) durante un cuarto de minuto. ¡Tic-tac, tic-tac!

Esta iniciativa, que se vende como una mejora de las instalaciones públicas y un avance en la comodidad (¡claro que sí, cómo no!), ha generado un revuelo que ni un concierto de Aitana. Mientras algunos usuarios lo ven como un puntazo, una solución innovadora y hasta práctica para no tener que buscar monedas, otros ya están levantando la ceja, y no precisamente por el esfuerzo.

Las voces más críticas no tardan en señalar el elefante en la habitación: la privacidad. ¿Reconocimiento facial para ir al baño? ¿Para qué más se usarán esos datos? La idea de que una necesidad básica como usar el retrete se convierta en una moneda de cambio por nuestra atención (y nuestros datos biométricos) es, cuanto menos, inquietante. ¿Estamos viendo el futuro donde hasta el papel higiénico viene con un QR para escanear y una promo de yogures?

Un vídeo que circula por Weibo muestra perfectamente el pastel: una mujer demostrando cómo funciona el invento, con la máquina preguntándole si prefiere «reconocimiento facial o un yuan». Es como la pastilla azul o la roja, pero en versión váter.

Así que ya sabes, la próxima vez que viajes a Shenzhen y la vejiga te apriete, prepárate para elegir tu aventura. ¿Eres de los que prefiere la cartera más ligera o estás dispuesto a darle tus 15 segundos de gloria a la última oferta de detergente? La publicidad, amigos, ha llegado a rincones que ni la imaginación más perversa podría haber concebido. ¡Y luego dirán que el baño es un lugar de desconexión!