Oxígeno por vía rectal: Cuando el trasero se convierte en tu nuevo pulmón

Oxígeno por vía rectal: Cuando el trasero se convierte en tu nuevo pulmón
Científicos japoneses exploran la "respiración rectal" para pacientes con problemas respiratorios graves. Inspirados en animales marinos, han demostrado en estudios con mamíferos que administrar oxígeno (líquido o gas) por el intestino puede salvar vidas. Una técnica insólita pero prometedora para crisis como el COVID-19.
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¡Agárrate a la silla (o mejor dicho, a tu trasero), porque la ciencia acaba de dar un giro que te dejará boquiabierto! Olvídate de mascarillas y respiradores tradicionales, porque el futuro de la oxigenación podría estar… en tu recto. Sí, has leído bien. Un grupo de científicos japoneses ha descubierto que la «respiración rectal» no es solo cosa de pepinos de mar, sino una posible tabla de salvación para humanos con graves problemas respiratorios.

La historia es tan curiosa como real. Investigadores de la Universidad Médica y Dental de Tokio y la Universidad de Kioto, ni cortos ni perezosos, se fijaron en la peculiar forma de «respirar» de ciertos bichos marinos, como esos simpáticos pepinos de mar y algunos peces de agua dulce, que pueden absorber oxígeno a través de sus intestinos cuando las cosas se ponen feas. ¿Y si los humanos también pudiéramos tener ese «superpoder»?

Con esta premisa en mente, el equipo se puso manos a la obra con ratones, ratas y cerdos que sufrían de insuficiencia respiratoria. Y aquí es donde la cosa se pone interesante: probaron dos métodos. El primero, usando un líquido llamado perfluorocarbono (PFC), que tiene una gran capacidad para transportar oxígeno. El segundo, inyectando oxígeno en forma de gas directamente por el recto.

Los resultados fueron para enmarcar. Los animalitos a los que se les administró el PFC por vía rectal no solo vieron cómo sus niveles de oxígeno mejoraban significativamente, ¡sino que su tasa de supervivencia se disparó! Incluso los que recibieron oxígeno en gas mostraron mejoras, aunque el líquido fue el campeón. ¿La clave de todo esto? Pues resulta que el revestimiento intestinal está plagado de vasos sanguíneos que, al igual que los de los pulmones, están listos para absorber el oxígeno y llevarlo directo al torrente sanguíneo.

Publicado en la prestigiosa revista *Med*, este estudio sugiere que la «ventilación entérica» (el nombre técnico para esto de respirar por el trasero) podría ser un auténtico cambio de juego en situaciones críticas, como el síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA) que sufren algunos pacientes de COVID-19. Imagina una situación donde los respiradores escasean o no son adecuados; esta podría ser una alternativa salvavidas.

El profesor Takanori Takebe, uno de los cerebritos detrás de esta investigación, lo explica claramente: «El recto tiene una red de finos vasos sanguíneos justo debajo de la superficie, lo que significa que los medicamentos administrados en forma de supositorio se absorben rápidamente en el torrente sanguíneo». Y parece que el oxígeno también.

Aunque la idea de recibir enemas de oxígeno suene un tanto… particular, los científicos ya están considerando y planificando ensayos clínicos en humanos. Así que, la próxima vez que te encuentres con un pepino de mar, piensa que quizás te esté dando una lección vital sobre cómo, en el futuro, podríamos aprender a respirar de las formas más insólitas para seguir aquí. ¡Quién nos lo iba a decir!