Cada mes de julio, millones de personas encienden la tele para ver quién lleva el maillot amarillo del Tour de Francia. Y casi nadie sabe que ese color no tiene nada que ver con el ciclismo, sino con la guerra comercial entre dos periódicos franceses.
Rebobinemos hasta 1919. El Tour acababa de resucitar tras la Primera Guerra Mundial y su director, Henri Desgrange, tenía un problema muy práctico: el público al borde de la carretera no distinguía quién iba primero. Los brazaletes que usaban los líderes hasta entonces no se veían a distancia.
Un líder del color de un periódico
La solución fue vestir al primer clasificado con una prenda imposible de perder de vista. ¿Y de qué color pintarla? Del mismo tono que el papel en el que se imprimía L’Auto, el diario deportivo que Desgrange dirigía y que, de paso, organizaba y pagaba la carrera. Aquellas páginas tenían un característico amarillo pálido.
Traducción: cada vez que una cámara o un espectador miraban al líder, estaban haciendo publicidad gratis del periódico. Marketing de manual, décadas antes de que la palabra se pusiera de moda.
El truco funcionó tan bien que Italia lo copió: el líder del Giro viste de rosa desde 1931, el mismo color del papel de La Gazzetta dello Sport.
El primer hombre de amarillo
El estreno tiene fecha y nombre propio. La mañana del 19 de julio de 1919, en Grenoble, Desgrange le entregó al francés Eugène Christophe un maillot recién teñido justo antes de arrancar la etapa hacia Ginebra. Sin podio ni ceremonia: casi a hurtadillas, en la línea de salida.
A Christophe, cuentan, no le hizo ninguna gracia: sus rivales empezaron a llamarle «canario» por el colorcito. Y la jugada le salió cruel, porque una avería mecánica en las etapas finales acabó arrebatándole aquel Tour que lideraba.
Más de un siglo después, el maillot jaune sigue siendo el objeto de deseo del ciclismo mundial, y todo por el capricho cromático de una imprenta. Si te gustan estas historias de por qué las cosas son del color que son, no te pierdas por qué la Naranja Mecánica viste de naranja. Y para más rarezas con ruedas y remos, echa un ojo al equipo que rema como un barco vikingo en una escalera.
Vía Mental Floss.

