Operarios de Carreteras se Pierden en su Propio Túnel

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Imagina la escena: estás en tu puesto de trabajo, conoces las entrañas de tu «oficina» como la palma de tu mano, ¿verdad? Pues bien, cuatro trabajadores de la Pennsylvania Department of Transportation (PennDOT) descubrieron que, a veces, ni la experiencia te salva de un buen despiste. La historia, que parece sacada de un guion de comedia, nos lleva al túnel Tuscarora de la Pennsylvania Turnpike.

El pasado 31 de octubre, día de Halloween para más inri (¿coincidencia? No lo creo), un equipo de élite formado por un ingeniero, un inspector y dos operarios de mantenimiento se adentró en las profundidades del túnel. ¿Su misión? Una rutinaria inspección de esas que se hacen con los ojos cerrados. Entraron por un panel de acceso a la pasarela de mantenimiento, una especie de balcón técnico que recorre el túnel, con la idea de avanzar poco más de un kilómetro y volver a salir.

Pero, ay, los planes suelen torcerse. Los muchachos, armados con sus linternas, empezaron su camino en la oscuridad. El túnel, de 1,7 kilómetros de largo, no tardó en hacer de las suyas. La oscuridad era total, el ambiente frío y húmedo, y la desorientación, compañera de viaje. Se supone que debían ir y volver, pero, en algún punto, la lógica de la orientación se esfumó en la penumbra. ¡Se perdieron! Y no por cinco minutos, sino por más de tres larguísimas horas.

Frustrados y, seguramente, con alguna carcajada nerviosa escapándose, no les quedó otra que recurrir a la tecnología moderna: el teléfono móvil. Una llamada a la oficina y, de repente, la rutinaria inspección se convirtió en una operación de rescate a gran escala. La Policía Estatal de Pensilvania, operarios de la propia Turnpike y varias compañías de bomberos locales se movilizaron, buscando a los «exploradores» perdidos desde ambos extremos del túnel.

Finalmente, y para alivio de todos, los encontraron. Fríos, un poco desorientados, pero, por fortuna, ilesos. El rescate se realizó a través de un panel de acceso en el tubo en dirección este del túnel. La cara de vergüenza del CEO de la Turnpike, Mark Compton, debió de ser un poema cuando admitió que el incidente era “vergonzoso”. Ya te digo. Aunque, quién no se ha perdido alguna vez buscando la nevera a oscuras en su propia casa, ¿verdad? Esto, al menos, tiene más gracia. La PennDOT, por su parte, prometió revisar sus procedimientos de seguridad. Esperemos que, al menos, les pongan un GPS o migas de pan la próxima vez.