
En un giro digno de guion de película de humor negro (si no fuera por la tragedia), nos llega una historia de la India que redefine lo que significa la autoformación. Imagina la escena: un ‘doctor’ operando en una clínica improvisada, y su principal fuente de conocimiento no es una década de estudio y práctica, sino… ¡YouTube! Sí, has leído bien, nuestro protagonista usaba la plataforma de vídeos para aprender a cortar y coser cual si fuera un tutorial de cómo montar un mueble de IKEA.
El presunto ‘cirujano’ se hacía llamar Rajaram y operaba en un local de lo más concurrido en Lalganj, Pratapgarh, en el estado de Uttar Pradesh. Lo curioso es que este hombre era un desertor escolar que apenas había pasado de octavo curso. No es que uno quiera ser clasista, pero la medicina no es precisamente el campo donde uno esperaría encontrar un experto autodidacta con un historial académico tan peculiar. Pero Rajaram, con una audacia que roza lo inimaginable, llevaba años ejerciendo y, atención, ya había sido arrestado en 2021 por dirigir una clínica ilegal. ¡Aquí no se rinde nadie!
La cosa se puso seria cuando una mujer llamada Santari ingresó en su peculiar ‘consulta’ para una operación de hernia. Rajaram, ni corto ni perezoso, se dispuso a la faena. Se cuenta que, con una concentración digna de gamer profesional, iba siguiendo los pasos mientras un vídeo de YouTube le guiaba a través de las complejidades de la cirugía. Uno se pregunta si también consultaba los comentarios por si había algún ‘tip’ extra para el procedimiento.
Trágicamente, lo que empezó como una chapuza médica terminó en fatalidad. Durante la intervención, la condición de Santari se deterioró rápidamente y, finalmente, falleció. Rajaram, quizás dándose cuenta de que ni todos los tutoriales del mundo podían salvarle de este marrón, optó por la salida más cobarde: huir del lugar, dejando atrás el caos y la desesperación de la familia de la paciente. Su marido, Ramraj Maurya, y su cuñado, Ram Sanjeevan Maurya, fueron los que alertaron a la policía, que inició una investigación bajo la dirección del oficial Vivek Kumar Singh.
Finalmente, la ley alcanzó al ‘Dr. YouTube’, que fue arrestado. Este suceso, más allá de lo grotesco que suena, ha puesto de manifiesto un problema grave en la región: la proliferación de clínicas clandestinas y de charlatanes que ponen en riesgo la vida de la gente. La policía ya ha anunciado que investigará a fondo otros centros similares dirigidos por estos ‘profesionales’ de la medicina con un currículum tan ‘innovador’ como el de Rajaram. Sin duda, una historia que nos recuerda que no todo lo que se aprende en Internet es para el bien, y que para ciertas cosas, mejor dejarlo en manos de los auténticos expertos. ¡Qué disparate, oigan!
