
Seamos honestos, ¿quién no se ha hartado del sonido de las desbrozadoras a primera hora de la mañana? Pues en Indian Lake, Ohio, han decidido que ya basta de máquinas ruidosas y han fichado a un equipo de jardinería mucho más… peludo. En las Indian Lake Local Schools han apostado por la eficiencia rumiante, incorporando a su plantilla a tres majestuosos yaks tibetanos para mantener a raya el césped del campus.
Los nuevos empleados se llaman Yake, que es macho, y sus compañeras Yakie y Yakkie. Estos gigantes lanudos no están de adorno. Su tarea principal, desde que fueron adquiridos en la primavera de 2024, es funcionar como auténticos cortacéspedes biológicos. Se dedican a pasear y pastar tranquilamente por la gran parcela de hierba que separa la escuela primaria del campus de secundaria y bachillerato. No solo se comen el césped, sino que también son expertos en limpiar maleza, dejando el terreno impecable de una manera totalmente ecológica y silenciosa, lo cual es un plus para las clases.
Pero la contratación de Yake y compañía tiene un trasfondo educativo crucial. Además de ahorrarse unos cuantos billetes en mantenimiento de jardinería, el distrito escolar está utilizando a los yaks para impartir lecciones de agricultura y ganadería a los estudiantes. Es el ejemplo perfecto de unir lo útil con lo inusualmente divertido. ¿Qué mejor manera de aprender sobre animales de granja que con un yak tibetano con un nombre adorable?
Curiosamente, esta no es la primera vez que Indian Lake recurre al reino animal para sus labores de mantenimiento. Anteriormente, la escuela había probado suerte con un rebaño de cabras. Sin embargo, parece que la cabra tira al monte, o al menos, no eran tan eficaces ni tan resistentes. El personal de la escuela rápidamente descubrió que los yaks son mucho más duraderos contra las inclemencias del tiempo de Ohio y, francamente, mejores pastadores. El resultado es que, mientras los niños aprenden a sumar y restar, tienen unas vistas inmejorables de tres yaks haciendo su trabajo tranquilamente. Un ‘Win-Win’ en toda regla, o en este caso, un ‘Yak-Yak’.
