Por qué en Italia el número maldito es el 17 y no el 13

Hay ascensores italianos que pasan del 16 al 18 y no es una errata: allí el número que da miedo es el 17, por un anagrama latino de cuatro letras…

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Hay ascensores italianos que pasan del 16 al 18 y no es una errata: allí el número que da miedo es el 17, por un anagrama latino de cuatro letras…

Entras en un hotel de Roma, pulsas el botón del ascensor y descubres que después del 16 viene directamente el 18. No es una errata ni una planta fantasma para el portero: es superstición de manual.

En Italia el número que trae mala suerte no es el 13, sino el 17, y la culpa la tienen los números romanos. El 17 se escribe XVII y esas mismas cuatro letras, recolocadas, forman VIXI, que en latín significa «he vivido». Traducción libre: ya no vivo.

¿Por qué XVII se lee como una esquela?

El anagrama es exacto: X, V, I e I dan VIXI sin que sobre ni falte nada. Y vixi, en pasado, es de esas palabras que no dejan mucho margen a la esperanza: si alguien ha vivido, es que ha terminado de hacerlo.

De ahí que el día negro italiano sea el venerdì 17, el viernes 17, mientras nosotros seguimos esquivando el martes 13 y el mundo anglosajón, el viernes 13. La misma manía de siempre, con distinto número. Y tampoco es la superstición más rara que ha parido Europa: durante siglos, los tribunales dieron por buena la prueba de la cruentación.

¿Los romanos temían de verdad al número 17?

Aquí conviene frenar un poco. El anagrama explica muy bien la superstición italiana de hoy, pero no hay constancia de que los propios romanos considerasen el 17 un número maldito: es una explicación retrospectiva, elegante y repetidísima, no un dato documentado en la Roma antigua.

Lo que sí ocurrió es que Roma borró ese número de su ejército. La Legio XVII es una unidad fantasma incluso para los historiadores: apenas dejó rastro escrito y su existencia se deduce sobre todo de que la numeración de las legiones de Octaviano, el futuro Augusto, iba seguida. Se la sitúa entre las tres legiones aniquiladas en la batalla del bosque de Teutoburgo (año 9 d. C.), una de las peores derrotas romanas, junto a la XVIII y la XIX.

Y ahí está lo bueno: ninguno de esos tres números volvió a asignarse a una legión. Que fueran tres, y no solo el 17, es el detalle que suele caerse del cuento cada vez que alguien saca a relucir una legión romana perdida.

¿Dónde se nota hoy la fobia italiana al 17?

En sitios muy concretos y muy caros de rectificar. La aerolínea alemana Lufthansa se salta por norma la fila 13 y también la fila 17 al numerar sus cabinas (con alguna excepción según el avión), y lo explica sin rodeos: entre sus pasajeros hay muchos italianos y brasileños, y en esos países el número feo es el 17.

El fabricante francés Renault hizo lo propio con su coupé R17, producido entre 1971 y 1979: en el mercado italiano lo rebautizó como R177 para no espantar al comprador. Y en los hoteles italianos no es raro que la numeración pase del 16 al 18 y santas pascuas, igual que aquí se esquiva el 13.

De Roma nos han llegado cosas mucho más raras que una manía numérica —ahí está un sarcófago romano que pasó dos siglos haciendo de maceta—, pero pocas tan tercas. La próxima vez que un ascensor italiano te haga desaparecer una planta, ya sabes a quién echarle la culpa: a cuatro letras latinas mal barajadas.

Vía Mental Floss, An American in Rome, Legio XVII, Livius, Renault 15 and 17, Simple Flying y SlashGear.