
El dardo envenenado de Nikki Sixx
En un giro de los acontecimientos que parece sacado de una web de noticias satíricas, Nikki Sixx, el legendario bajista de Mötley Crüe, ha decidido alzar la voz contra una práctica cada vez más común en la industria musical. Según Sixx, es inaceptable que las bandas de rock veteranas dependan de pistas pregrabadas o backing tracks durante sus actuaciones en directo.
El músico soltó la bomba criticando a aquellos grupos que, por el paso de los años, ya no pueden dar la talla en el escenario y prefieren ayudar su sonido con un playback instrumental o vocal, indicando su desagrado por las formaciones que no tocan de forma 100% real.
Resulta molesto ver a ciertas bandas de gira que dependen de cintas y pistas de apoyo en lugar de tocar de verdad en vivo.
La ironía que ha hecho arder las redes
El problema no es el mensaje, sino el mensajero. Nada más salir a la luz su postura, las redes sociales estallaron en una mezcla de risas, indignación e incredulidad generalizada. ¿El motivo principal? Mötley Crüe es, a día de hoy, uno de los grupos más señalados por hacer exactamente aquello de lo que Sixx se está quejando.
Para añadir aún más leña al fuego, cabe recordar que el propio exguitarrista fundador de la banda, Mick Mars, presentó una feroz demanda contra el grupo, afirmando bajo juramento varios datos escandalosos sobre sus directos:
- Gran parte de los conciertos de su mastodóntica última gira de estadios estaban completamente pregrabados.
- El bajista Nikki Sixx presuntamente no tocó una sola nota en vivo, llevando todas sus líneas de bajo disparadas por ordenador.
- Incluso partes de la batería de Tommy Lee y de la voz de Vince Neil dependían de gigantescas pistas de apoyo para disimular las carencias actuales.
¿Memoria selectiva o cinismo en estado puro?
No está muy claro si Nikki Sixx sufre de una conveniente falta de memoria, si considera que sus propias pistas de apoyo no cuentan como trampa, o si todo es una maquiavélica estrategia para mantener el nombre de la banda circulando entre la prensa musical. Lo que es totalmente innegable es que la audacia de criticar a tus compañeros de profesión por tirar de backing tracks, cuando tú mismo estás bajo el escrutinio público por abusar de ellos, roza el surrealismo.
En el lucrativo negocio de los macroconciertos, el uso de ayudas tecnológicas es un secreto a voces, pero este épico nivel de hipocresía acaba de coronar a Sixx como el monarca indiscutible del trolleo involuntario dentro del panorama del rock y el heavy metal actual.
