Nicolás Maduro silencia a sus críticos con una inesperada serenata presidencial

Nicolás Maduro silencia a sus críticos con una inesperada serenata presidencial
El presidente venezolano Nicolás Maduro sorprendió al mundo al irrumpir en una canción folclórica durante una rueda de prensa en directo, justo después de una larga intervención. Dedicó la melodía a sus críticos, quienes le reprochan su estilo discursivo. Prometió cantar más a menudo, defendiendo así el "socialismo y revolución".
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¡Atención, melómanos de la política! Si pensabais que las ruedas de prensa eran eventos solemnes y predecibles, el entonces presidente venezolano Nicolás Maduro llegó para romper el molde, y lo hizo ni más ni menos que… ¡cantando! Imaginen la escena: un jueves cualquiera en el palacio presidencial de Caracas, una rueda de prensa televisada en directo que ya se alargaba más de la cuenta (casi dos horas, para ser exactos), y de repente, el micrófono no recogía un discurso más, sino la melodiosa (o al menos, la intentona melodiosa) entonación de una copla venezolana.

Maduro, que no es precisamente conocido por su brevedad a la hora de hablar en público –a menudo le critican por su estilo «largo y divagante»–, decidió que la mejor defensa era un ataque… musical. Después de soltar un par de frases sobre las críticas a su oratoria, en lugar de refutar con argumentos sesudos, se lanzó a entonar la famosa pieza folclórica «Alma Llanera». Sí, habéis leído bien. Un presidente, en plena comparecencia oficial, transformado en un improvisado ‘crooner’.

La jugada, sin duda, estaba calculada para silenciar (o al menos desconcertar) a aquellos que le tildan de «aburrido» o de «hablar demasiado». Y no solo eso, sino que, cual artista que calienta motores, Maduro prometió que no sería la última vez. «Cantaré un coro entero cada vez que sea necesario», espetó con una sonrisa. Un aviso a navegantes para sus detractores: ¡preparaos para más serenatas presidenciales! Incluso recordó que su predecesor, Hugo Chávez, también se atrevía con el cante en directo.

Lo más cachondo del asunto es la dedicatoria. ¿A quién iba dirigida esta sorprendente actuación vocal? Pues, obviamente, a la gente que le critica. Una forma curiosa y bastante descarada de decir: «Ahí lo tenéis, ¿os quejáis de que hablo? ¡Pues ahora os canto!». La guinda del pastel llegó con su declaración final, al estilo de un maestro de ceremonias que cierra un espectáculo: «¡Esto es socialismo y revolución, mis queridos amigos!».

Así que ya sabéis, la próxima vez que os quejéis de una reunión interminable, quizá la solución no sea un café, sino una buena copla. O al menos, eso es lo que el presidente Maduro nos ha enseñado.