Antes de los memes, antes de Instagram, Japón ya sabía volver virales a los gatos. A principios de los años 80, el fotógrafo japonés Satoru Tsuda empezó a vestir gatitos de delincuentes juveniles —cazadora de cuero, pose chulesca y moto al fondo— y a retratarlos como una banda de macarras. El invento se llamó Namennayo (también conocido como Nameneko) y su primer póster vendió la friolera de 8 millones de copias.
¿Qué es Namennayo y de dónde salió?
Todo empezó, según cuenta el propio Tsuda, con unos gatitos abandonados que recogió cerca de una tintorería a finales de los 70. Uno de ellos, Matakichi, se puso a juguetear con ropa de muñeca y ahí saltó la chispa: vestirlos y fotografiarlos como los banchō y las sukeban, los gamberros de instituto que dominaban la cultura pop japonesa de la época. Japón lleva décadas convirtiendo a sus gatos en celebridades, como demostró años después la gata que salvó una estación de tren.
¿Por qué unos gatos moteros se volvieron millonarios?
La estampa era irresistible: felinos con cara de pocos amigos fumando en el baño del colegio, presumiendo de moto o intimidando a adultos, todo con un atrezo minúsculo digno de un plató de cine. Tsuda vestía a los gatos con trajecitos de una pieza abrochados por detrás y los fotografiaba en sesiones cortas, de unos diez minutos, un par de veces por semana. Esa cara de pocos amigos, por cierto, es la misma que en la vida real se derrite con un simple parpadeo lento.
El fenómeno se desbordó. A principios de los 80, Japón se llenó de pósters, postales y hasta carnés de conducir falsos de estos gatos. En su apogeo, Namennayo llegó a aparecer en más de 500 productos distintos, desde ropa interior hasta una maquinita de videojuegos.
Antes del gato con botas de internet, hubo un gato con cazadora de cuero que facturaba millones.
¿Qué significa «namennayo»?
El nombre es un chiste redondo. Namennayo (なめんなよ) viene a decir «no nos subestimes» o «a nosotros no nos toreas», pero juega con el verbo japonés nameru, que también significa lamer. El lema del primer póster lo dejaba claro: «Federación Felina Veloz de Todo Japón: no nos vais a lamer». Gatos, chulería adolescente y juego de palabras: la receta viral no ha cambiado tanto en 40 años.
La moda, como todas, se desinfló rápido, pero los productos de Namennayo siguen fabricándose y la marca ha celebrado su 30 aniversario. La próxima vez que compartas un vídeo de gatos —o descubras a una estrella como la gata Pumpkin—, recuerda: Japón lleva ganándote la partida desde antes de que existiera el wifi.

