Nace Mylo el robot que se embaraza para que los hombres lo entiendan todo

Nace Mylo el robot que se embaraza para que los hombres lo entiendan todo
Una empresa japonesa presenta a Mylo, un robot humanoide que simula un embarazo de nueve meses. El robot gana peso, siente patadas del bebé y sus pechos crecen. Su objetivo es fomentar la empatía en los futuros padres, pero ha generado polémica en China por su aspecto.
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En el vasto y a veces desconcertante universo de la tecnología, de vez en cuando aparece un invento que te hace arquear una ceja y preguntarte: ‘¿era esto realmente necesario?’. Pues bien, preparad vuestras cejas, porque desde Japón llega Mylo, el que se presenta como el primer robot humanoide diseñado para experimentar el embarazo. Sí, has leído bien. Un robot embarazado.

La empresa japonesa Tmsuk ha sido la mente maestra detrás de esta creación, pensada, en teoría, con la mejor de las intenciones. Mylo no es un robot cualquiera; es un simulador de gestación de nueve meses con todas las de la ley. ¿Y qué implica eso? Pues que este androide es capaz de replicar algunas de las experiencias más icónicas del embarazo. A través de una app en una tablet, el usuario puede ver cómo Mylo va ganando peso progresivamente, siente las pataditas del ‘bebé’ en su interior e incluso experimenta el crecimiento de los pechos. Todo un viaje de nueve meses concentrado en la robótica.

La pregunta del millón es: ¿para qué? Según sus creadores, el objetivo de Mylo es puramente educativo y empático. La idea es que los futuros padres puedan usarlo para comprender mejor por lo que están pasando sus parejas. Una herramienta para fomentar la empatía, conectar con el proceso y, en última instancia, reducir la carga psicológica que a menudo recae sobre las mujeres embarazadas. Un propósito noble, sin duda, aunque la ejecución ha resultado ser… peculiar.

Y es que, como suele pasar con las ideas más extravagantes, no todo el mundo ha recibido a Mylo con los brazos abiertos. De hecho, donde ha levantado más polvareda ha sido en China. En las redes sociales del país, el robot ha desatado un torbellino de reacciones que van desde la sorpresa hasta el rechazo más absoluto. Los comentarios no tienen desperdicio. ‘Esto es un poco pervertido’, decía un usuario, mientras que otro admitía: ‘No lo entiendo, pero estoy en shock’. Algunos iban más allá, sugiriendo que ‘sospecho que esto es algún tipo de fetiche’.

Parte de la controversia parece centrarse en el diseño de Mylo, cuyo rostro tiene un aspecto algo infantil que a muchos les ha resultado inquietante o, directamente, ‘creepy’. Aunque Tmsuk insiste en su finalidad empática, la percepción del público, al menos en China, parece inclinarse más hacia lo bizarro.

Por ahora, que nadie corra a las tiendas. Mylo no está a la venta. De momento, es un prototipo y la compañía está buscando socios para poder comercializarlo en el futuro. Quién sabe, quizás en unos años veamos a futuros padres programando las pataditas de su robot embarazado. O quizás Mylo acabe en el museo de los inventos bienintencionados pero extraños. El tiempo lo dirá.