Multas por Latas: Paga tus Pecadillos con Patatas

Multas por Latas: Paga tus Pecadillos con Patatas
Oneida, Nueva York, ofrece una peculiar alternativa para saldar multas municipales menores: donaciones de alimentos. Hasta Año Nuevo, infractores de ruidos o perros sin registrar pueden intercambiar cada lata o paquete por 10 dólares de multa. Una iniciativa solidaria que alimenta despensas y perdona pequeñas faltas.
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¿Cansado de pagar multas con tu preciado dinero? ¡Pues agárrate, porque en Oneida, Nueva York, han encontrado la solución perfecta para los que tienen la despensa llena y la cartera algo más ligera! Imagínate esta escena: te pillan con una lata de refresco abierta en la calle, tu perro monta un escándalo que ni los Rolling Stones, o, ejem, te excedes un poco en el brindis. ¿La multa? Un engorro. ¿La solución de Oneida? ¡Unas cuantas latas de tomate o paquetes de arroz!

Así es, amigos. Desde el día de Acción de Gracias hasta el Año Nuevo, esta pequeña ciudad del estado de Nueva York ha puesto en marcha una iniciativa que te permite saldar ciertos ‘pecadillos’ municipales a cambio de donaciones de alimentos. Hablamos de infracciones como llevar un recipiente abierto, excederse con el ruido, tener un perro sin registrar o, digamos, pasarse de rosca con la alegría etílica en público.

La mecánica es sencilla y, para qué negarlo, bastante curiosa: cada artículo de comida no perecedero que dones a un banco de alimentos local te resta 10 dólares de tu multa. Eso sí, hay un límite para que no vacíes la nevera entera: se pueden pagar hasta 50 dólares de multa con este método, lo que equivaldría a cinco generosos artículos. Así que, si tu infracción es de 60 euros, aún tendrás que rascarte el bolsillo por los 10 restantes, pero al menos te habrás ahorrado un buen pellizco y, de paso, habrás hecho una buena obra.

Jim Chamberlain, el presidente del Common Council de Oneida, no podía estar más contento con la idea. Según él, el programa es una maravilla por partida doble: ayuda a las familias que andan justas de dinero y, al mismo tiempo, contribuye a llenar las estanterías de las despensas de alimentos de la zona, que siempre andan necesitadas de provisiones. Es como matar dos pájaros de un tiro, pero sin la parte violenta, y con la satisfacción de saber que tu ‘mala pata’ se convierte en el buen comer de otro.

No es la primera vez que se ve algo así en Estados Unidos, ojo. Programas similares han tenido bastante éxito en otros lares, como Alabama y Kentucky, demostrando que la creatividad a la hora de lidiar con las multas no tiene límites. Así que, la próxima vez que te topes con una multa menor en Oneida, en lugar de echarte las manos a la cabeza, quizás solo necesites echar un vistazo a tu despensa. ¡Quién diría que una lata de alubias podría ser tan liberadora!