Mujer de 28 años asiste al instituto fingiendo tener 16 y la pillan por un despiste en redes sociales

0
0

El plan maestro que nadie pidió

La protagonista de esta surrealista historia es Kacy Claassen, una mujer de 28 años que, ni corta ni perezosa, decidió infiltrarse en la Westchester Square Academy del Bronx bajo la identidad falsa de Shamara Rashad. Según su elaborada tapadera, Shamara había nacido en 2010 y acababa de mudarse a Nueva York desde Ohio junto a su ficticia hermana.

Y ojo, porque el engaño coló al principio. Durante unas dos semanas, nuestra infiltrada acudió a clase como una alumna más, codeándose con adolescentes que probablemente pensaban que la nueva compañera usaba una crema antiarrugas muy potente. ¡Incluso consiguió que le expidieran un carné de estudiante con su nombre y edad falsos!

Mujer infiltrada en instituto

El fallo en la Matrix y la huella digital

Todo genio criminal tiene un talón de Aquiles, y el de Kacy fue su nula capacidad para borrar su rastro en internet. A pesar del inmenso esfuerzo invertido en su personaje adolescente, la mujer cometió varios errores de principiante:

  • No borró sus perfiles en redes sociales.
  • Ni siquiera se molestó en configurar sus cuentas como privadas.
  • Tenía fotos públicas sosteniendo a su hija pequeña, presumiendo abiertamente de su maternidad.
  • En uno de sus perfiles aparecía sin tapujos su verdadera fecha de nacimiento: 29 de julio de 1997.

Como era de esperar, los profesores de la academia no tardaron en toparse con sus redes, y el elaborado castillo de naipes se derrumbó de la forma más absurda posible.

La peor excusa de la historia y sus consecuencias penales

Al ser confrontada por el personal del centro, la mujer intentó sostener la farsa estoicamente, pero finalmente acabó confesando la verdad. Lejos del clásico cliché de querer revivir sus años de gloria juvenil, su motivación fue puramente económica y bastante más mundana.

«Un amigo me aconsejó matricularme para obtener más ayudas sociales», confesó la acusada para justificar su teatro.

Evidentemente, a las autoridades no les hizo ninguna gracia su brillante estrategia financiera. La policía de Nueva York arrestó a Kacy Claassen en el propio campus escolar. Ahora la falsa adolescente se enfrenta a un menú completo de cargos legales, que incluyen poner en peligro el bienestar de un menor, allanamiento de morada continuado y suplantación de identidad criminal.

Pese a las abrumadoras pruebas y la confesión inicial, en un giro dramático digno de telenovela de sobremesa, se ha declarado no culpable ante el juez. Desde luego, la picaresca no tiene límites, pero parece que la habilidad para esconderla en internet brilló por su completa ausencia.