
Agarraos fuerte, porque lo que os vamos a contar parece sacado de un capítulo de Black Mirror, pero en versión ‘comedia de situación’. La ciudad de Newark, en Nueva Jersey, ha sido el escenario de una peculiar ‘invasión’ simiesca que, por suerte o por desgracia, era tan real como un unicornio volador. Hablamos, cómo no, de la magia (o el cachondeo) de la Inteligencia Artificial.
Todo comenzó con una serie de fotos y vídeos que empezaron a circular como la pólvora por las redes sociales, especialmente en TikTok. ¿El contenido? Monos campando a sus anchas por las calles de Newark. ¡Y no hablamos de un mono escapado del zoo, sino de una auténtica plaga virtual! Se les veía por todas partes: encaramados a las señales de tráfico, cotilleando desde los tejados y, para rematar la faena, ¡hasta haciendo la compra en un supermercado ShopRite local! Vamos, que parecía que los primates habían decidido montar su propia jungla urbana con descuentos y todo.
La cosa se puso tan seria que los vecinos, entre risas nerviosas y algún que otro escalofrío, empezaron a preguntarse si realmente tenían que empezar a convivir con Tarzán y compañía. La ‘locura de los monos’ se hizo tan grande que llegó a oídos (y a la bandeja de entrada) del mismísimo alcalde de Newark, Ras Baraka.
Y aquí es donde la trama se pone interesante. El bueno del alcalde Baraka tuvo que salir al paso de la situación, no para avisar de una plaga de plátanos robados, sino para dejar claro que no había ni un solo mono real en la ciudad. En un comunicado tan serio como hilarante, el alcalde desmintió rotundamente el bulo. «¡Es todo mentira! ¡Noticias falsas y generadas por Inteligencia Artificial!», exclamó Baraka, probablemente preguntándose cómo había llegado a tener que desmentir una invasión de simios virtuales en su agenda.
El Departamento de Seguridad Pública de la ciudad también tuvo que unirse al coro de la desmentida oficial, intentando calmar los ánimos y asegurar a los ciudadanos que no necesitaban comprar gorras de explorador ni repelente de monos.
A pesar de la aclaración, el cachondeo y las bromas sobre el «lio de monos» (monkey business, en inglés) continuaron circulando. Y es que, ¿quién puede resistirse a la imagen de un mono haciendo la compra en el súper? Esta historia es un claro ejemplo de cómo la IA, en manos de algún gracioso, puede desatar un revuelo de proporciones épicas y hacernos dudar de lo que vemos, incluso cuando un alcalde nos dice lo contrario. Así que, la próxima vez que veáis algo increíble en vuestro feed, recordad: podría ser un mono de IA con ganas de fiesta.
