Convierte una moneda de 50 céntimos en el balón del Mundial

Manos con una moneda de 50 céntimos junto a la réplica de metal dorado del balón Trionda del Mundial 2026
Réplica en metal del balón Trionda tallada a partir de monedas de 50 céntimos. Obra de Soroush Jwl (@sholoush).
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Coges una moneda de 50 céntimos, de esas que se acumulan en el fondo del bolsillo, y en lugar de gastarla en un chicle la partes por la mitad, la martilleas y la sueldas hasta convertirla en una réplica milimétrica del balón oficial del Mundial 2026. Suena a delirio de artesano con demasiado tiempo libre. Es, palabra por palabra, lo que ha hecho el orfebre Soroush Jwl.

El resultado es una esfera dorada del tamaño de la palma de la mano que reproduce, curva a curva, el diseño del Trionda, la pelota con la que se juega el Mundial de Canadá, México y Estados Unidos. Y lo mejor: sin máquinas de control numérico ni atajos. Solo manos, cinceles y una paciencia de otro planeta.

De calderilla a balón de coleccionista

El proceso, que Jwl documentó en vídeo, es hipnótico. Primero divide varias monedas por la mitad y las moldea a golpe de martillo dentro de un molde esférico casero. Después suelda las piezas para formar la bola y arranca la parte fina: tallar a mano, milímetro a milímetro, el retorcido patrón de paneles que caracteriza al balón.

«Recreé con cuidado los patrones exactos de la superficie para reflejar la geometría y la textura del balón original en forma de metal», cuenta el propio artista. El acabado, pulido hasta brillar, parece cualquier cosa menos un puñado de céntimos reciclados.

Por qué el balón se llama Trionda

Y aquí va el dato que hará las delicias de cualquier hispanohablante: el nombre Trionda es puro español. Sale de unir «tri» (tres) y «onda», o sea «tres olas», en guiño a los tres países que organizan el torneo. Diseñado por Adidas e inspirado en la ola de las gradas, es además el balón mundialista con menos paneles de la historia: solo cuatro.

Que una pieza tan cargada de simbolismo acabe replicada en una moneda europea tiene su punto. Del bolsillo de un ciudadano cualquiera a icono del mayor evento deportivo del planeta, pasando por el taller de un orfebre obsesionado con el detalle.

Artesanía viral en plena fiebre mundialista

El vídeo se ha propagado como la pólvora justo cuando el planeta entero mira hacia el Mundial. No es el primer prodigio de destreza que nos deja boquiabiertos —ya nos flipó aquel récord con un balón y unas esculturas de vidrio imposibles—, pero pocos combinan tan bien la miniatura, el metal y la pasión futbolera.

Con el balón real rodando por los estadios del Mundial de 2026, la versión de bolsillo de Jwl demuestra que a veces el trofeo más difícil no se levanta: se talla.

Vía Laughing Squid. Obra de Soroush Jwl (vídeo original).