Misioneros a la última: La fe se reparte sobre dos ruedas

Misioneros a la última: La fe se reparte sobre dos ruedas
En Ohio, un grupo de misioneros de la Iglesia de Jesucristo ha cambiado las caminatas por Segways para predicar. Esta moderna estrategia les permite cubrir más terreno, llamar la atención y, de paso, conseguir un bronceado espectacular en los hombros. La fe en modo eléctrico.
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Imagina la escena: estás tranquilamente por la calle en Columbus, Ohio, y de repente, ves a dos chavales impecablemente vestidos con su camisa blanca y corbata, pero en lugar de caminar o ir en bici, se deslizan suavemente hacia ti sobre unos Segways. No, no es una película de ciencia ficción con un toque divino, es la nueva estrategia de los misioneros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Y parece que les va de maravilla. «Mis hombros nunca han estado más morenos», confesaba entre risas el élder Trevor Cordon, uno de estos pioneros sobre ruedas. Él y su compañero, el élder Derek Williamson, han cambiado el patearse las calles por el paseo motorizado, y no es solo por comodidad. Resulta que ir en Segway es una herramienta de proselitismo de primera.

La gente, al verlos, se queda flipando. En lugar de cerrar la puerta o mirar para otro lado, la curiosidad les puede y se acercan a preguntar. «¿Qué es eso que lleváis?», es la pregunta que rompe el hielo y abre la puerta a una conversación que, de otra manera, quizás nunca habría empezado. Según Williamson, en una semana con los Segways han tenido más charlas que en todo un mes a pie. Ahí es nada.

La idea, que forma parte de un programa piloto en la Misión de Columbus, no es del todo nueva. Ya se había probado en lugares como París o Salt Lake City, pero estos misioneros la están llevando a otro nivel. Los vehículos, donados por un miembro de la iglesia, les permiten ser mucho más eficientes. Un trayecto que antes les costaba 25 minutos de caminata, ahora lo liquidan en apenas 7. Más tiempo para hablar, menos para sudar.

Por supuesto, la seguridad es lo primero, así que siempre van con casco. Pero el casco no les resta ni un ápice de su capacidad para conectar con la gente. El presidente de la misión está encantado con la iniciativa, viendo cómo esta mezcla de tecnología y fe está dando unos resultados espectaculares. Así que, si viajas a Ohio, no te extrañes si la palabra del Señor te llega a unos 15 kilómetros por hora y con una sonrisa motorizada.