Agarraos a la silla, porque la noticia que nos ha sobrevenido es de esas que te dejan con la boca abierta y la ceja levantada. Imaginaos la escena: Michael J. Fox, el mismísimo Marty McFly, ese icono que marcó a toda una generación con sus viajes en el tiempo y su carisma innegable, está de vuelta en el panorama cinematográfico con un papel… bueno, digamos que muy particular. Y no en cualquier sitio, ¡sino en la esperadísima ‘Zootopia 2’!
Según lo que nos ha llegado a través de los mentideros digitales y con esa chispa de incredulidad que tanto nos gusta en las historias más peregrinas, el actor prestará su inconfundible voz a un alpaca. Sí, habéis leído bien, un alpaca. Hasta aquí, todo podría ser una elección de casting más, de esas que Disney nos tiene acostumbrados para sus mundos habitados por animales parlantes que, sorprendentemente, saben conducir coches o resolver crímenes. Pero es que la cosa va un paso más allá, un pasito de baile un tanto inesperado, porque este personaje camélido (para los puristas) parece que también vivirá con la enfermedad de Parkinson.
¡Boom! ¿Cómo os quedáis? La noticia, si fuera real, sería un giro de guion digno de las mentes más retorcidas de Hollywood, o quizás de las más geniales, quién sabe. Pensar en el universo vibrante y lleno de animales con personalidad de Zootopia, y de repente, incorporar un personaje con una condición tan específica, interpretado por un actor que convive con ella en la vida real… Es de esas cosas que te hacen pensar: «Esto no puede ser verdad, ¿o sí?».
La original ‘Zootopia’ ya nos sorprendió con su profundidad y sus mensajes sobre la tolerancia y los prejuicios, escondidos tras una fachada de animalitos adorables y tramas detectivescas. Pero esta, sin duda, llevaría el nivel de meta-narrativa y de, digamos, «contexto vital», a un estrato estratosférico. ¿Estarían buscando en Disney un nuevo tipo de humor, o una manera innovadora de visibilizar de una forma… indirecta? ¿O es simplemente que alguien se ha levantado con ganas de trolear al personal y lo ha clavado?
Sea como fuere, la mera idea de Michael J. Fox dándole voz a un alpaca con Parkinson en una película de animación infantil es tan descabellada como fascinante. Nos deja con una mezcla de sorpresa, incredulidad y, por qué no decirlo, una sonrisa socarrona. Porque si algo sabemos, es que el humor, incluso el más oscuro, a veces es el que mejor nos hace procesar lo absurdo de la realidad… o de la ficción. Estaremos atentos a ver si este alpaca sacude la taquilla o si se queda en el cajón de los titulares que nos hicieron la semana más divertida.




