
¡Atención, atención, amantes de las noticias con sabor a ciencia ficción! Prepárense porque la cosa se pone interesante, o más bien, surrealista. Meta, sí, la mismísima empresa detrás de Facebook, Instagram y el Metaverso que nos prometen un futuro virtual, ha sido cazada con las manos en la masa, o mejor dicho, con los servidores «a tope» de contenido un tanto… picante.
Resulta que en unos documentos judiciales, que siempre son una mina de oro para el cotilleo bien fundamentado, Meta ha soltado la bomba: ¡han descargado la friolera de 2.400 películas para adultos a través de BitTorrent! Sí, habéis oído bien. Un gigante tecnológico valorado en miles de millones, haciendo lo que tu primo el adolescente hacía en los 2000 para conseguir la última peli. La imagen mental es ya de por sí hilarante, ¿verdad?
Pero, ¿por qué demonios una empresa como Meta se dedicaría a «coleccionar» este tipo de cine? La explicación oficial, y aquí es donde la historia coge tintes de comedia, es que todo formaba parte de una «investigación de seguridad». Se ve que estaban muy preocupados por cómo los usuarios podrían subir contenido pirata a sus plataformas y necesitaban entenderlo a fondo. Y claro, ¿qué mejor manera de «entenderlo» que descargando masivamente películas protegidas por derechos de autor, eh? Una justificación que muchos, incluida la Electronic Frontier Foundation (EFF), han calificado de «extraña» y han puesto en duda, sugiriendo que existen formas menos… comprometedoras de investigar la piratería.
La cosa se destapó durante una demanda que Meta interpuso contra Bright Data, una empresa de scraping de datos. Los abogados de Bright Data, ni cortos ni perezosos, sacaron a relucir el asunto de las descargas de Meta como un ejemplo de la propia conducta «descarada» de la compañía en internet, intentando usar la defensa de las «manos sucias». Y ahí es donde Meta tuvo que salir al paso con su curiosa excusa de la «investigación». Es como si el portero de discoteca más estricto del barrio te dijera que está viendo series piratas para «investigar» cómo evitar que se cuele gente sin entrada.
En fin, una historia que nos deja claro que, a veces, las grandes corporaciones también tienen sus momentos de lo más mundano y, por qué no decirlo, un poco ridículos. Eso sí, lo que está claro es que la próxima vez que te pongan un «captcha» en Facebook, quizás estén comprobando que no eres un «investigador de seguridad» de Meta en busca de la última novedad…
