¡Menudo Pitón! La Serpiente de 60 Kilos que Interrumpió una Clase en Malasia

¡Menudo Pitón! La Serpiente de 60 Kilos que Interrumpió una Clase en Malasia
Una profesora malasia y sus alumnos vivieron el susto de su vida cuando un pitón reticulado de 60 kilos y 5,5 metros de largo se precipitó inesperadamente desde el techo de su aula. La lección de Bahasa Malaysia se convirtió en una huida despavorida ante el enorme reptil, que fue capturado tras un pequeño caos.
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Imaginad la escena: un martes cualquiera en Malasia, la profe de Bahasa Malaysia, Cikgu Noor Azliza Ahmad, dándolo todo con sus alumnos de Form Four en SMK Rantau. Todo transcurre con la normalidad de una jornada escolar hasta que, de repente, un ruido ensordecedor rompe la calma. No era un compañero con la mochila, ni un libro que se cae… ¡era el techo de la clase desmoronándose!

Cikgu Azliza, con la curiosidad (o el pánico inicial) en el cuerpo, levanta la vista justo a tiempo para ver cómo un trozo del falso techo se venía abajo. Y lo que apareció a continuación no era ni la bombilla fundida ni una gotera, ¡sino un pitón reticulado de nada menos que 60 kilos y 5,5 metros de largo! Sí, habéis oído bien, una bestia que podría haber competido fácilmente con la longitud de un autobús pequeño.

El reptil, con la elegancia de un elefante en una cristalería, aterrizó directamente sobre una de las mesas del aula. Podéis imaginar el nivel de decibelios que alcanzó la clase en ese instante: gritos por doquier, alumnos corriendo como alma que lleva el diablo y la pobre Cikgu Azliza, de 34 años, ¡congelada en el sitio! Menos mal que su instinto de supervivencia reaccionó y no tardó en unirse a la estampida. ¡Y quién la culparía!

Rápidamente, la profesora se recompuso lo suficiente como para llamar a los bomberos de Rantau. Dos valientes bomberos se presentaron para el rescate, armados con su pértiga especial para serpientes y un saco de esos que parecen hechos a medida para reptiles gigantes. La captura no fue un paseo por el parque: les llevó unos 20 minutos controlar y embolsar al escurridizo «intruso».

Una vez la zona fue declarada «libre de serpientes gigantes que caen del cielo», el pitón fue liberado en una zona selvática bien lejos de la civilización (y de cualquier colegio, por si acaso). Cikgu Azliza, por su parte, confesó seguir con los «pelos de punta» por el susto. Y no es para menos, ¡no todos los días te visita semejante inquilino de 60 kilos en horario lectivo! La clase afectada tuvo que ser cerrada y los estudiantes reubicados, suponemos que en un aula con un techo un poco más «a prueba de pitones». Sin duda, fue la lección más memorable de sus vidas.