Mark Zuckerberg programa un CEO de inteligencia artificial para no tener que trabajar tanto

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Parece que el sueño de cualquier trabajador de crear un clon para que le quite el papeleo de encima se ha hecho realidad en las altas esferas. Mark Zuckerberg, el gran jefe de Meta, está desarrollando un agente personal de inteligencia artificial diseñado para ejecutar parte de sus tareas como director ejecutivo de forma totalmente autónoma.

Un jefe virtual para evitar las reuniones corporativas

Según ha desvelado The Wall Street Journal, esta nueva y flamante herramienta de IA permite al creador de Facebook saltarse olímpicamente los tediosos reportes humanos y las infinitas capas de gestión corporativa. Básicamente, si necesita un dato, en lugar de convocar una reunión o preguntar a un empleado de carne y hueso, acude a su propio asistente cibernético para que le busque la información.

Esta extravagante decisión no es un capricho aislado del millonario. Forma parte de una macroestrategia dentro de la compañía para crear sistemas de IA internos que puedan colarse en la rutina laboral de absolutamente todos los empleados de la plantilla.

Las herramientas secretas (y extrañas) de Meta

El arsenal de Meta incluye utilidades con nombres dignos de una película de ciencia ficción distópica:

  • ‘Second Brain’ (Segundo Cerebro): Una especie de buscador vitaminado diseñado para bucear, organizar y clasificar montañas de documentos confidenciales de la empresa.
  • ‘My Claw’ (Mi Garra): Un bot delegado que tiene la curiosa misión de comunicarse en nombre de un trabajador con los agentes de IA de sus compañeros.

Por si fuera poco, los rumores apuntan a que la empresa ha habilitado un grupo de mensajería interno exclusivo para que los bots charlen entre ellos a sus anchas, sin supervisión humana constante. ¿Estarán criticando a sus creadores?

La fiebre del ‘Tokenmaxxing’ arrasa en Silicon Valley

La revelación de este «CEO de silicio» aterriza en medio de una obsesión que se está contagiando por todo Silicon Valley: el ‘Tokenmaxxing’. Según detalla The New York Times, el término define la nueva práctica de los ingenieros de grandes tecnológicas, como Meta u OpenAI, de delegar absolutamente todo el trabajo posible a la inteligencia artificial.

El juego consiste en exprimir al máximo los tokens (la unidad de medida de datos en la IA) para disparar la productividad. Quien más tareas automatiza, más estatus gana entre sus compañeros. Aunque no todo el mundo aplaude la idea.

“Dentro de las grandes empresas tecnológicas, se está convirtiendo en un riesgo profesional no utilizar la IA a un ritmo acelerado, independientemente de la calidad de lo que entregues”, confiesa el ingeniero de software Gergely Orosz, dejando caer que importa más la cantidad que la precisión.

¿Trabajadores solitarios y sin equipos?

Zuckerberg no esconde sus intenciones. En una reciente reunión financiera, el CEO aseguró que la inversión en herramientas nativas de IA tiene un objetivo claro: “Estamos elevando a los contribuyentes individuales y aplanando los equipos”. El directivo presume de que proyectos que antes necesitaban decenas de personas ahora pueden ser despachados por un solo talento apoyado por algoritmos.

Sin embargo, los expertos en seguridad ya se están echando las manos a la cabeza. Adam Peruta, profesor de la Universidad de Syracuse, advierte del peligro de conectar a estos entes semiautónomos a servicios reales. Y es que, con aplicaciones como Moltbook (una red social para bots recién adquirida por Meta) ganando fama por mensajes virales sobre «derrocar a los humanos», dejar tu empresa en manos de una IA suena más a un guion de Terminator que a un plan de negocios brillante.